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domingo, 6 de octubre de 2013

UNO SABE LO QUE QUIERE...(Por N.R.G)

La esperanza es lo último que se pierde o en cuanto menos te lo esperas salta la liebre. Estos dichos son muy comunes en mí como optimista nato que soy y los utilizo muy asiduamente para auto convencerme de que aún siendo las posibilidades muy remotas, sigue habiendo posibilidades.
 
Bien, esta es una de esas veces en las que, cuando parece que “todo el pescado está vendido”, tienes un golpe de suerte. Hace varias semanas estaba planeando realizar una fiestecilla en casa con motivo de mi cumpleaños. Me encontraba haciendo la lista de invitados y las cosas que había que comprar cuando sonó el móvil. Mi padre (a dos semanas de mi cumpleaños y a punto de empezar la berrea y la ronca… esto olía a pólvora!) En efecto, ahí me dejaba la invitación para bajar a casa para intentar cazar algún venado o gamo, así que, cosas de la vida, cancelar fiesta, cancelar listas y coger billete.
Resulta verdaderamente sorprendente la facilidad a la hora de tomar decisiones cuando uno sabe lo que realmente quiere.

En fin, allí me planto un viernes 20 de septiembre por la noche con la intención de cazar el sábado entero y el domingo por la mañana. Por lo visto, la berrea comenzaba a ser buena y ya se oían algunos gamos roncar, las expectativas no podían ser mejores, no obstante, al mirar el parte meteorológico para el fin de semana tuve que bajarme de la nube al ver que pronosticaban viento de levante entre 18 y 25 nudos con unas temperaturas de unos 27ºC, ole, ole y ole, ahora sí que sí, me vuelvo bolo para Madrid.

El sábado entero resultó tal y como rezaban las predicciones, nefastas para avistar posibles piezas, mucho viento acompañado de calor por lo que únicamente pudimos avistar hembras y algún gamo al que por su juventud no podíamos darle el pasaporte. Por la noche, consciente de que al día siguiente las condiciones meteorológicas iban a ser igual o peores, barajé la posibilidad de renunciar a cazar y aprovechar la mañana en otra de mis pasiones, la pesca submarina, pero al final el campo le pudo al mar así que le dije a mi padre que el día siguiente íbamos al campo y me propuso que está vez fuésemos por una zona más frondosa en la que el levante no se notaría tanto por lo que las posibilidades de avistar algo no se antojaban tan remotas.

Decidido el plan y tras una suculenta cena, cortesía de mi madre, unos regalos para celebrar el cumple y un cumpleaños feliz cantado como Dios manda, nos fuimos a descansar ya que en pocas horas había que estar en pié. Domingo 22 de septiembre, suena el despertador, salto de la cama y abro la ventana para ver si había amainado el levante (al menos en el Puerto) en ese momento vuelan todos los papeles de mi mesa, mal asunto; en fin, no vamos a desesperar antes de tiempo ya que quedan varias horas por delante y hay posibilidades de que el viento se calme ya sea por mis plegarias o por ciencia infusa (hay que agarrarse a un clavo ardiendo).

Llegamos al campo y el tiempo no había mejorado, esta vez mi padre me acompañaba ya que esa zona se la conocía bastante mejor que yo. Al entrar en el monte apreciamos que el sonido y la fuerza del viento mermaban considerablemente. A los quince minutos de empezar a caminar levantamos dos gamas a apenas diez metros, lo que nos dio renovadas esperanzas ya que por el mismo precio podría haber sido un macho.

Avanzábamos con sumo cuidado y muy despacio debido a que el campo estaba muy seco y la hojarasca hacía demasiado ruido. Al llegar a un pequeño alto en el que se abrían varios claros entre un sinfín de alcornoques, escuchamos unos golpes que se asemejaban a los de una cuerna contra algún arbusto o encina, acto seguido dirigí la mirada a mi padre ya que muchas veces ves y oyes cosas que al final no resultan más que un pequeño mirlo buscando comida entre la hojarasca. Esta vez al ver la cara de mi padre me di cuenta de que mis suposiciones eran ciertas. Comenzamos la entrada al animal, avanzamos lentamente para no hacer ruido. El más mínimo chasquido podía dar al traste nuestra única oportunidad de la mañana. Transcurrieron unos quince interminables minutos avanzando entre la maleza hasta que, de repente, mi padre me hizo una señal, me eché el rifle a la cara y divisé la cuerna, un gamo! En segundos valoramos el trofeo, que no parecía “malote”. Resolvimos situarnos cerca de una pequeña encina que estaba a unos 15 metros y que nos serviría para obtener una mejor visión del terreno. Una vez allí seguíamos divisando la cuerna del gamo disipandos las pocas dudas que teníamos, era un buen ejemplar. Decidimos esperar unos minutos a ver si había suerte y en ese momento el gamo comenzó a caminar a paso tranquilo hacia un alcornoque cercano a unos 70 metros de distancia.


No me lo pensé. Encaré el Heym 300 WM y sin esperar que el animal se detuviese, disparé. El gamo ipso facto cayó sobre sus patas sin moverse; salí corriendo hacia el sitio donde yacía el gamo recién abatido que tanto se había hecho de rogar, hasta el último momento del fin de semana.

N.R.G.

jueves, 20 de junio de 2013

"El corzo nocturno" (por Fernando Llanza)

Lo primero que tengo que escribir para poneros en situación es que en esta historia no habrá ningún “PUM” que haga eco a kilómetros de distancia, y que tanta ilusión produce en las monterías cuando lo escuchas en los puestos colindantes. En esta ocasión solo se escuchara un “PLOF” sonido que produce la flecha al impactar contra un animal, al que se oye masticar, respirar y casi hasta latir su corazón por la proximidad a la que se encuentra el que le quiere arrebatar la vida.
Llevo dos años y pico paseando el arco por el campo, y casi siempre he cazado en espera con él, porque recechar con arco me parece que solo está al alcance de unos pocos, entre los que no me encuentro por ahora. En estos dos años he conseguido cobrar algunos guarros, corzas y una gama, pero teniendo una finca en Guadalajara con bastante densidad corcera no conseguía hacerme con ningún corzo que de verdad valiera la pena. He tenido corzos jóvenes comiendo muy cerca, y el único grande lo tire el año pasado, pero tras rozarlo en una pata no conseguí cobrarlo. Por lo que cazar un corzo esta temporada 2013 era el gran desafío.
Pues bien el fin de semana del 15 de junio del 2013 puedo decir que los planetas se alinearon y que el milagro sucedió, de la forma que a continuación os escribo:

El viernes 14 invite a dos amigos a casa a realizar esperas con arco, Garnica al que le debo mucho, ya que fue él quien me hizo picarme en este mundillo y Arturo, otro gran cazador con arco, si no ahora, en breves ya que afición no le falta. Los deje en sus respectivos puestos y yo me puse a un corzo grande (calculo que plata) que tengo visto.
Pues bien este día no fue el importante, más bien fue la antesala, porque en mi espera me entro el corzo en cuestión, al que tengo muy visto en las trail cams o cámaras de vigilancia, a la última luz de la tarde. Casi hace que se me salga el corazón por la boca literalmente hablando. Cuando iba a soltar la flecha el corzo rehusó y se puso a trotar dándome el culo, lo que me impidió la suelta y me hizo enfadarme conmigo mismo por haber abierto precipitadamente el arco.
¡Torpe! Lo cuento porque me dio la experiencia suficiente para que al día siguiente, no cometiera el mismo error.
(foto del corzo del día anterior)
El sábado llegó otro gran amigo, Rodrigo, gran aficionado a las monterías y a los grandes verracos abulenses. Después de dejarlo en su puesto, decidí ponerme en una bola de sal donde las cámaras llevaban 3 años seguidos cogiendo un corzo...
¿Tres años seguidos? Sí tres años seguidos. La explicación es que este corzo era casi por completo un corzo nocturno, y solo una vez lo he conseguido captar de día con las cámaras de vigilancia, lo que le había proporcionado una calma que otros corzos con costumbres más diurnas no suelen tener.
(fotos del seguimiento del "corzo nocturno". Se aprecia que este año ya iba a menos) 

En toda la tarde no me entro nada de nada, y habíamos hablado de quitarnos en cuanto no se pudiera ver con la luz natural, esperando que a última hora en el puesto de Rodrigo algún marrano apareciera al maíz, o que diese la cara “mi corzo nocturno” dispuesto a intentar chupar algo de sal de ese palo que podía llegar a ser su perdición.

(bola de sal desde debajo de la encina a la que me subo)

A las 10:15 recibo un whats app de mi vecino de finca preguntándome si podía venir a cenar. Acto seguido escribí a Rodrigo para avisarle que nos tendríamos que quitar un cuarto de hora antes para no cenar demasiado tarde y le compensara así venir.
A las 10:25 con la luz únicamente del resplandor Vignau, mi vecino y compañero de correduras por la alcarria, me dice que está entrando por el carril de la finca, así que cojo los prismáticos para hacer el último barrido antes de quitarme del puesto. Cuál es mi sorpresa cuando una sombra aparece en medio del bálago.
Los gestos del corzo me resultaban familiares, más aún su cuerna casi negra. Aunque nunca lo había conseguido ver, gracias a las cámaras era como ver a un amigo íntimo. Lo reconocí al instante al mirar por los prismáticos y seguidamente los deje caer en mi pecho con los característicos síntomas de nerviosismo. ¿¡Ahora que hago!? Escribo otra vez a Vignau para que apague el coche y me espere unos minutos más (ya no sé si iba a ser demasiado oscuro), cosa que este acata sin rechistar, aunque no sé si en persona a lo mejor algún suspiro habría sacado.
Cuando vuelvo a mirar por los prismáticos a esos 70 metros veo que el corzo se ha movido. ¡Maldito chat! Hay que estar loco para ponerse a chatear con alguien con el corzo tan cerca…pero de detrás de un pino de la repoblación (a 30 metros del puesto donde me encontraba) vuelvo a ver la sombra del “nocturno”. La luz escaseaba pero era suficiente para verlo con los prismáticos y para realizar un tiro cercano. Sabiendo lo que me había pasado el día anterior intento serenarme e ilógicamente lo consigo.
¡Ya está aquí!, se acerca a la bola de sal que está situada a 24 metros de la encina en la que me encuentro. Dejo que se confié un minuto, no me iba a pasar lo mismo que con el grande del día anterior. Abro las 66 libras del arco con una facilidad que ni Sansón derribando pilares! Cuando lo tengo metido en el visor el corzo está lamiendo el palo, por lo que se encuentra tranquilo y bien colocado, le pongo el pin encima de la caja y suelto…. ¡Perfecto!
¡PLOFF!...me parece que se me ha ido un poco trasero, pero la sensación es buena!
Escribo a mis amigos contándoles lo ocurrido, bajo del árbol y al ver que la flecha no tiene toda la sangre que debería tener y que huele un poco a tripa decido que hasta que pasen unas horas no vamos a venir con el perro. El flechazo no era tan bueno como me había parecido.
Cenamos los tres que estábamos en casa acompañados de algún “zumo vitaminado”, riendo y haciendo bromas de todo lo ocurrido. Rodrigo, que siempre me critica por cazar con arco ya empieza a poner en duda tanto a mi perro como el cobro del animal. Así que pasadas tres horas eternas y después de la cena no aguantamos más, cojo a mi Jack russell, (mi ojito derecho) y al lio.
Nos bajamos del viejo Toyota que lleva más tiempo casi que yo en casa, le pongo la traílla al perro y nos lleva sin perder el rastro ni un segundo a lo que seguro es el corzo. Se nota en su actitud que está cerca y cuando menos lo esperamos, ahí está!! Tumbado a escasos 50 metros de donde lo he tirado, pero para nuestro asombro tiene la cabeza alta. Me echo para atrás sacando el cuchillo, no dejo que el perro lo muerda porque sé que a la mínima se levanta. Cuando estoy a menos de un metro creyendo que voy a poder meter el acero en su costado pega un brinco y sale corriendo de aquella manera. Lo persigo con el perro atado creyendo que puedo cogerlo, pero se mete en un inmenso jaral, no suelto al perro porque además de pequeño solo muerde a muerto (lo he comprobado con los guarros).
Mi cara a la vuelta es un poema…regreso con la cabeza gacha los 20 metros que he corrido detrás del animal haciendo el tonto. Mis amigos tienen unas caras parecidas a la mía. Mezcla de asombro y rabia por no haber esperado más tiempo a lo que sabíamos por las señales de la flecha, que no era un tiro limpio. Les pido que no digan nada, que mañana volveremos y que prefiero ni pensar en lo ocurrido, además no hay cosa que me guste menos que no poder terminar con la vida del animal con el menor sufrimiento. Poco se puede hacer hasta mañana con la luz del día…qué sentimientos más malos...
Como era de esperar no duermo ni diez minutos. Estoy en funcionamiento antes que el sol que a las 6:30, hace su aparición y despierto a mi querido padre, que se conoce cada mata de esta finca y le cuento lo ocurrido la noche anterior. Me dice que me acompaña, entre pestañeos de alguien que acaba de abrir los ojos. Rodrigo también viene, no así Vignau que se fue a su finca a las cuatro de la mañana después del bajón que nos produjo ver al corzo desaparecer en el monte.
Decidimos poner a Rodrigo con rifle en un camino que hay al otro lado del jaral por si el corzo siguiese con las mismas fuerzas que el día anterior. En estos casos cualquier precaución es poca. Vuelvo a sacar al jack russell del coche, y al contrario que la noche anterior iba frío como el hielo. Tengo confianza plena en él (se la ha ganado en estos dos últimos años), por lo que me empiezo a asustar. Nos vamos adentrando en el jaral y siempre el mismo sentimiento, hasta que no te metes no sabes lo grande que puede parecer el monte cuando vas buscando algo.
Buff… muchos pensamientos recorren mi mente, pero lo peor es el escalofrió de la gran posibilidad de no encontrar el animal por la tontería de no dejarlo enfriar como se merecía la ocasión y el flechazo trasero.

De repente mi fiel compañero cambia la expresión, sube el hocico como tantas otras veces cuando me ha cobrado los guarros y sale corriendo, pues lo acababa de soltar ya que entre tanta jara la traílla se engancha constantemente. Salgo corriendo detrás suyo y gritando a mi padre un “¡Ya lo lleva!”. Lo que veo es que a los 100 metros el perro se detiene y empieza a morder.
¡Lo ha vuelto a hacer! ¡Sin él no lo cobro! Que ilusión, mi padre llega contándome la escena porque al final él casi estaba más cerca que yo, le clavo el cuchillo porque se notaba que el corzo aunque no se movía estaba con un último aliento en el cuerpo. Ahora sí, perdón por la noche que te he hecho pasar, y gracias por la inmensa alegría que me has causado!!

Sin mi Padre y el perro no cobro el corzo (eso está claro), así que como podéis imaginar es tan suyo como mío. De este lance he aprendido varias cosas, pero una que seguro no se me olvida!!…hay que dejar enfriar los bichos por muchas ganas de cobrarlos que tengas, sobre todo cuando hay dudas si está bien colocado o no el tiro, aunque siempre es más fácil decirlo que hacerlo!
La sensación es la de haber conseguido un sueño. El corzo no tiene un gran trofeo, pero el color oscuro de la cuerna es precioso. Aunque no sea el más grande, lo compensa con lo viejo que es y los rosetones que tiene, lo que aporta un extra a su captura ya que seguro que ha dejado descendencia en el coto!

Gracias a los que compartís esta maravillosa afición conmigo. Os voy a contar muchas veces este lance, por adelantado os digo que me perdonéis!!

Hay lances, que como cazador, merecen ser contados más de una vez…y este, sin duda, es uno de ellos!!

F.LL.

martes, 30 de octubre de 2012

El corzo de la cascada (por Talo Tejada)

Por fin llegó el 10 de Julio y se abrió la veda de nuestro querido corzo. 
Después de varias salida al campo viendo  muchas corzas, una de ellas me saluda todos los días y me llama por mi nombre, pero no hay galán que se le acerque! Voy andando por la vereda de la cascada que todos los veranos me ha dado muy buenos resultados, en cuanto a corzos se refiere, y donde tengo localizado varios.
(la corza con la que me cruzaba todos los días)
Comienzo a andar y a mitad de la vereda localizo un venado bastante bonito aún con correa  pero me hace ilusión verlo ya que parece que puede ser un buen candidato para ir tras él esta berrea. Sigo con mi rececho y de repente escucho unos pasitos en el boquete de los corzos (lo llamamos así porque es el sitio donde más corzos se han visto siempre, los únicos dos corzos que tengo yo del Jautor los he matado allí) pero después de estar una media hora solo eran muflonas con las crías y algún que otro machito, por lo que sigo mi camino.
Se me ha hecho bastante tarde, pero me apresuro para asomarme a una zona donde durante la primavera había un corzo que me había ganado la partida cuatro ó cinco veces, ladrándome siempre él a mi primero, pero hoy he decidido entrarle al contrario de cómo lo hago siempre. Antes de asomarme donde lo tengo localizado escucho unas carreritas cortas y poco ruidosas, típico ruido que hacen los corzos y ya se me pone el corazón a cien. La vereda está bastante sucia, pero no puedo salirme de ella porque hay muchísima hojarasca y sería montar una escandalera, así que decido asomarme a gatas para intentar que no me vean. Sigo escuchando esas carreritas pero no localizo nada y se me está echando la noche encima. De repente entre los brezos veo una pareja de corzos correteando, a unos 100 metros (los que conozcáis esa zona o cualquiera de los alcornocales de brezos y quejigos, sabréis que ver algo a esa distancia es casi imposible) y veo que el macho se queda atrás, y sin pensármelo dos veces en cuanto asoma por detrás de un quejigo le pego el tiro y cae en el sitio.
Cuando veo que está cayendo me doy cuenta de que no es el corzo que llevo todo el año buscando, ya que es un corzo bastante pequeño y con las cuernas partidas, así que ante mi desilusión y mosqueo no le hice ni una foto (único animal que no le tengo hecha ninguna foto) y cuando se lo digo a mi padre, éste me intenta consolar diciéndome que esas cosas pasan y que así se aprende.
Cuatro días después volvemos al campo de madrugada, decido ir por la misma vereda a buscar el corzo que me tiene loco. Cuando llego a la cascada me encuentro a la misma corza de siempre, ésta vez estaba encamada y paso por detrás y no se da ni cuenta, o que ya está acostumbrada a verme y ni se asusta de mi! Empiezo a andar por la vereda de la cascada en y en el primer boquetón escucho un ruidito y era otra corza que estaba bebiendo agua, pero me ve y sale corriendo ladrándome, así que decido esperar un poco antes de seguir mi camino. Justo antes de asomarme al boquete de los corzos siempre me gusta asomarme por unas piedras desde donde se ve el arroyo, y con lo seco que está este verano el campo es de los pocos sitios donde hay agua limpia. Antes de asomarme escucho unos pasitos y me pongo ya nervioso, y entonces me pongo a darle vueltas como puedo asomarme, ya que si hay algún bicho abajo es muy fácil que me vea, ya que me asomo por el viso, así que decido dejar el rifle apoyado en una piedra y asomarme arrastrándome. Me asomo y veo una corza, pero sigo escuchando pasos y veo que la corza no se mueve. Así que después de unos cinco minutos veo que por la derecha se le acerca un corzo, y me pongo a mirarlo muy bien ya que no quiero volver a cometer otro error como el ya relatado. Por fin consigo verlo bien y me gusta, es un corzo viejo que viene a menos, así que me doy la vuelta y voy a por el rifle y me dispongo a tirarlo, cuando lo tiro veo que  el corzo ha hecho algo raro y corre hacia mí, por lo que me pasa corriendo a unos 10 metros pegándole otro tiro, veo que le vuelvo a enganchar pero sigue corriendo hacia el boquete. Está muy tocado y quiero apresurarme en rematarlo para que no sufra.
Después de la alegría de haber abatido este bonito corzo me voy hacia abajo a buscar la moto para cargarlo, andando por el carril de repente me encuentro José el guarda que había escuchado los tiros y se ha acercado, así que voy a enseñarle el corzo y me dice que lo montemos en el Land Rover que va a ser más cómodo que en la moto y que me lo acerca a la casa.
(el morisco de la cascada tras cobrarlo "cosido" a tiros)
Me dice que le gusta bastante el corzo, que además es de los que hay que matar por ser un corzo viejo que viene a menos, así que me quedo más contento después de lo del otro día a lo que sigo dándole vueltas!
Después me voy a ver la trampa de cochinos que dejamos montada el día anterior y para mi sorpresa tenemos un cochino cogido, así que no queda otra que aliñarlo! Aunque mi padre insistía en que no me pudiese nervioso (obviamente no se va a ir) salía mi instinto natural y me ponía como un flan, pero conseguí templarlos por un momento.
Una vez cobrado el cochino lo llevamos a la casa. Es una mañana histórica, ya que aunque el cochino haya sido con ayuda de la trampa es la primera vez en mi vida que mato dos bichos a rececho el mismo día, y ya ni que decir en la misma mañana.
(el autor con el doblete)
A todos los amigos que le cuento que he matado un corzo y un cochino en una mañana en El Jautor no se lo creen! Si cobrar uno sólo es muy difícil y se precisa de muchísima suerte... para matar dos ni te digo!!
T.T.O.

martes, 22 de mayo de 2012

Haciendo labores de guarda (por Talo Tejada)

2 de Enero. Primera salida al campo del año. Hemos quedado para terminar de repasar los puestos de la montería. 
Después de una buena paliza colocando y corrigiendo puestos es la hora de comer (son ya las 5 de la tarde), así que nos vamos para la casa y tomamos algo. Como a mí no me gusta estar parado me voy a dar una vuelta a Los Tarajes a ver si veo algo. Paro la moto un poco antes de llegar "al aparcamiento" para no asustar a los posibles animales. Empiezo a andar y escucho unos pasitos a mi derecha. Me tiro literalmente al suelo y veo que es una corza que se me queda mirando seguida por otro bicho, que cuando por fin se decide aparecer es el macho que además parece tener buena pinta, aunque con correa ya se sabe…
 (la única foto que conseguí hacerle)
Le comento a mi padre que he visto un corzo bonito, pero que no lo he visto bien y con correa y le insisto en empezar a preparar los comederos para ver si lo toman los corzos. Con todo el lío de la montería no volvemos a hablar del tema.
3 de Marzo. Como llevaba algún tiempo de abstinencia campera decido volver por Los Tarajes con la ilusión de ver el corzo. Aparecen varias gamas y un par de ciervas y se quedan mirando al fondo intranquilas. De pronto cruza el clarito un corzo, le intento hacer alguna foto pero no lo consigo. Al rato escucho unos pasitos a mi derecha y me salgo del puesto y casi me choco con él artista que se asusta (menos que yo) y sale corriendo, sin ni si quiera ladrarme del susto que se ha llevado.
Vuelvo a comentarle a mi padre lo de los comederos dándome esta vez la razón, pero lo dejamos pasar y se nos vuelve a olvidar. Tras esto estoy deseando que llegue el día 5 (que se abre la veda en Andalucía) para ir a buscarlo!
12 de Marzo. Mi insistencia da fruto y mi padre se dedica a arreglar el comedero y le pone pienso, esperando que entre algo en verano o así, ya que siempre he escuchado que los corzos tardan en tomar los comederos, pero por si acaso deja instalada la cámara nocturna.

14 de Marzo. Por la mañana me doy una vuelta buscando un corzo que vi el año pasado pero no hay suerte, mi padre ha ido a arreglar el comedero de los Pozos y hemos quedado para ir a ver como ha está el de Los Tarajes. Como tarda un poco más de la cuenta me adelanto y voy a ver la cámara por si hubiese "sorpresa" y descubro una cosa que nunca me imaginé encontrar.

Decido dar la vuelta corriendo para enseñárselo a mi padre y justo cuando estoy llegando a la moto me encuentro una corza cruzada en el carril y escucho unos pasitos a mi derecha pero resulta que es una cría. En parte me alegro porque me podría dar mucha rabia encontrarme el corzo sin rifle.
(sorpresa en la cámara)
Visto lo visto hablo con mi padre y decidimos limpiar una “verea” y preparar un puesto. Mientras comemos mi padre me dice que se va a poner en el puesto nuevo que hemos hecho, le digo que no creo que sea buena idea ya que hemos estado con el soplador montando mucho jaleo pero bueno, nunca se sabe con estos animalitos. Y le comento que siempre lo he visto entre las  18 y 18.15 de la tarde. Así que coge y se va a las 16.30h para el puesto mientras yo me voy a dar un paseo donde veo un corzo decidiendo no tirarlo por estar muy cerca del carril, y por tanto accesible para los demás socios. (sólo tengo la opción de tirar un corzo siempre que sea en algún sitio de difícil acceso donde no llegan los socios)
A las 18.15h escucho un tiro y no paro de intentar contactar con mi padre con el walkie sin éxito así que me pongo a toda carrera a por la moto y cuando consigo hablar con mi padre me dice que ha matado el corzo y que es precioso! Voy para allá a toda carrera (no sé cómo no me caigo de la moto) y me cuelo allí. Nos damos un gran abrazo y me emociona ver lo encantado que está mi padre con su corzo. POR FIN UNO DEFECTUOSO!!!!es lo primero que me grita cuando consigue que le salga la voz.
(el autor con el fruto de una buen trabajo de seguimiento)
Me cuenta que lo vio entrar en el comedero pero que no lo veía dentro, y cómo de repente salió en dirección donde él estaba, cómo cogió una hoja de quejigo y que se le quedó de frente y decidiendo tirarlo al estar muy cerca. 
(el morisco con un trofeo "con solera")
Lo subimos en la moto y para el coche. Qué prontito nos volvemos hoy para casa!!quién diría que a las 18.30h íbamos a estar en camino!!
T.T.O.

viernes, 4 de mayo de 2012

Lo prometido es deuda

Nico es un tío de palabra, hoy me ha llegado esta crónica que esperaba con ganas desde hace unas semanas. Esperamos la siguiente de tierras Argentinas!
Muchas gracias Nico!

...Como te comenté en su día, me cogí un avión desde Londres a Jerez para realizar varias gestiones durante el fin de semana, entre ellas, una Montería de Corzos en la finca de “las Piñas” en “los Alcornocales”, sin duda alguna, la más importante de mis gestiones. 
Así que allí estoy, un viernes 16 de Marzo aterrizando a las 21:00hrs en Sevilla, mi padre como siempre, esperándome a la salida, un saludo y empezamos a comentar como puede desarrollarse la montería del día siguiente, el tiempo lo daban bueno, no iba a hacer mucho viento, algo que preocupaba mucho al estar tan cerca del estrecho ya que había muchos corzos, aunque los dos sabíamos que, ¿en qué montería te dicen que hay pocos “bichos”? Pues eso, aunque nunca esta de más hacerse ilusiones.

A la mañana siguiente, de camino a la venta donde habíamos quedado para desayunar y realizar el sorteo de los puestos, la tensión se palpaba nada más llegar, la mayoría de los que estaban allí presentes llevaban más de un mes sin pegar un solo tiro por lo que estaban ansiosos por llegar al puesto.  Realizan el sorteo y nos toca, el último puesto de la armada de cierre en mitad de un llano, lo cierto es que buena pinta para corzos, no tenía.

Una vez en el puesto, la verdad que era precioso, con vistas a la playa de Bolonia desde allí, tiraderos de hasta 250mts, con mejor pinta para montear venados y gamos que corzos. Comienza la Montería, nada más soltar los perros empiezan a escucharse tiros por todos lados, las ladras aún están muy lejos de donde nos encontramos nosotros y a lo largo de la primera hora no vemos absolutamente nada, los ánimos empiezan a crisparse, aún es pronto y no hay que desesperar. Nuestro primer visitante, a la hora y pico de no ver nada es una corza que pasa como una bala a unos 200mts del puesto, entre que diferencio si es un macho o una hembra podía haber disparado dos veces, me la encaro para ver si sería capaz de darle si se diese el caso de un macho, efectivamente es casi imposible darle a la velocidad que va y con lo pequeña que es y por supuesto sumándole lo “paquete” que soy, esperemos que el macho pase más cerca. Va transcurriendo la montería y seguimos viendo corzas, nos entra un venaete de ocho puntas, una vaca que se esconde en el monte que teníamos a unos 50mts por la detrás y nada más.

(el tiradero desde el puesto con el estrecho al fondo)

Con los cascos nuevos escucho que una ladra se acerca por delante del puesto, aún esta lejos pero con un poco de suerte viene hacia nosotros, en efecto, a unos 280m viene un corzo corriendo que se las pela y le veo “leña”, tiene que ser bueno si la he visto desde tan lejos, le digo al “Jefe” que se prepare, el corzo desaparece entre los arbustos que tenemos delante y de pronto lo diviso a unos 140mts entre dos arbustos parado, le señalo a mi padre donde está y sin pensárselo dos veces le tira, creemos que le ha pegado, desde los prismáticos me ha parecido que le ha dado en el pecho y con el salto que ha dado tiene toda la pinta. Más ganas no podemos tener de ir a comprobarlo pero moverse en ese tiroteo era algo de locos, la sonrisa no nos cabía en la cara ya que pensábamos que nos íbamos “bolos” de allí!

La montería está a punto de terminar cuando una ladra detrás nuestra en el monte viene hacia nosotros, mi padre me avisa para que me prepare y allí están, una collera, la hembra viene hacia nosotros y el macho se abre hacia el monte y justo antes de que se tape lo tiro viendo claramente como lo he fallado. Como es costumbre me pongo a “jurar en arameo” durante un rato, aparece un perro y se me queda en el puesto, me vio la cara y como si me hubiese leído el pensamiento se sube monte arriba por donde el corzo había escapado, empieza a ladrar, no creo que lo saque hacia nosotros, bastante casualidad que justo haya ido el perro en esa dirección, empieza a escucharse el crujir de las ramas y como algo se acerca, la verdad que es bastante ruidoso para ser un corzo. Aparece una vaca! La vaca que se había escondido allí durante toda la montería, mi padre me mira y se ríe y justo detrás de la vaca quién viene, el corzo como una bala, aviso a mi padre, lo ve pero demasiado tarde, me salgo del puesto rifle en mano esperando que saliese por el otro lado y aparece corriendo justo donde mi padre había tirado el otro corzo, no lo dudo un segundo y en cuanto lo tengo en la mira antes de que se tape lo tiro. Había unos 140mts por lo que siendo realistas las posibilidades de éxito eran escasas.

Finaliza la montería y voy hacia allí a ver si había “sonado la flauta”,  veo algo de sangre y un corzo a 15mts de donde habíamos tirado tanto el de mi padre como el mío. El corzo tiene un tiro trasero en el costado izquierdo a la altura de los riñones, lo cojo y me lo subo hasta el carril para enseñárselo a mi padre que enseguida se lo adjudica. Le explico que como iba a tener su corzo un tiro en los riñones y de lado a lado si él tiro el suyo de frente, no hay lugar a discusión, es suyo “y punto” en fin que le vamos a hacer, intento explicarme por todos los medios como era posible que su tiro le diese en el costado cuando yo había visto el corzo de frente, es cierto que era mucha suerte haberle dado al mío pero bueno. No puedo creérmelo así que vuelvo a bajarme al sitio y mi padre conmigo por si encontrásemos algún indicio de que hubiese otro, buscamos, buscamos y nada, me pongo con mi padre a explicarle de nuevo que era casi imposible que le hubiese dado al mío pero que él al suyo le había dado en el pecho, me da por mirar al suelo y qué veo, una gota de sangre seca en la piedra, se la señalo a mi padre, estábamos como a 20mts de donde habíamos tirado los corzos y como a 10mts de donde había encontrado el otro, empezamos a buscar gota por gota, casi no daba sangre, las gotas nos separan unos 25mts más hasta un arbusto enorme.
(el autor con la preciosa collera de moriscos)

Me meto en el arbusto y allí está, el corzo muerto, un corzo precioso, bastante mejor que el otro, en ese momento grito, aquí está el mío!! y mi padre me mira y me dice, “¿dónde tiene el tiro Nicolás?” le contesto que lo tiene en el pecho y dice “ves, este es el mío”,
(donde tiene el tiro Nicolás....ESTE es el mío!!!)

Efectivamente, no cabía discusión alguna otra vez y como yo había asegurado el suyo lo tenía dado en el pecho,pero bueno habíamos cobrado los dos corzos que habíamos tirado y los únicos dos que nos habían entrado.
(una alfombra de corzos de auténtico récord)
Llegamos a la casa, un cortijo precioso, mientras comemos las tapas traen los corzos al jardín, el cupo era de tres corzos por puesto, eramos 32 puestos y se cobraron un total de 43 corzos, la verdad que un exitazo de montería de corzos moriscos en “Las Piñas”, algo único en el mundo.
Ojalá se pueda repetir en un futuro!

Nicolás Rodríguez

lunes, 6 de febrero de 2012

El Jautor, 28 Enero (por Talo Tejada)

Por fin llegó el día, suena el despertador a las 6 de la mañana después de una noche sin parar de mirar al cielo. Una vez metidos los trastos en el coche salimos de casa a las 7 camino a la venta "Los Corzos" para pegarnos un merecido desayuno.
 Una vez allí nos encontramos con gran parte de los monteros que van a asistir al Jautor, entre ellos había quedado para desayunar con Jaime Terry, Yayo, Coli, etc.
A las 8.15 nos dirigimos hacia la casa del Jautor, donde lleva mi padre desde las 7.30 nervioso por cómo estarán los carriles, para realizar el sorteo. Hoy se monteará la mancha de La Saca. Se sorteará por armadas para agilizar el tema del sorteo, ya que en cuanto se sortea una armada ésta sale y se sigue sorteando el resto. Me toca el 18 del Membrillo, una traviesa con la que tengo mucha esperanza y colocaré los puestos del 12 al 19.Hoy se podrán tirar venaos, gamos, gamas, muflones, muflonas y cochinos. En el sorteo nos han advertido que tengamos mucho cuidado tanto con los corzos como con las cabras que puede haber alguna en la mancha.
Salimos en dirección a Buenas Noches, que vamos a entrar por allí. Hoy me llevo de secretario a Antonio Torres y vamos con la esperanza de ver si le podemos hacer novio, aunque el puesto no es el ideal, pero la esperanza la tenemos.

Nos bajamos del coche y se empiezan escuchar los primeros tiros y antes de que me dé tiempo llegar a mi puesto ya se empiezan a escuchar los primeros perros, así que corriendo nos colocamos y preparamos el rifle. Una vez cargado el rifle y abierto los banquillos es la hora de sacar el oloroso, ya que estamos en un a umbría y habrá que calmar esos nervios.

Escuchamos una ladra que se dirige hacia nosotros y enseguida el del puesto de al lado tira, nos quedamos estáticos pero la ladra se calla, así que suponemos que habrá acertado con el tiro. Se siguen sucediendo las ladras y de repente escuchamos un bicho correr hacia nosotros, me lo encaro pero no estoy seguro si era un venao o una cierva, así que decido no tirarlo. Al rato otra ladra y me avisa Antonio que por la derecha hay un bicho, es una gama que apenas me da tiempo meterla en la mira, pero le suelto un tiro aunque sin mucha esperanza. Escuchamos otra ladra que se dirige hacia nosotros y nos entra una cierva a unos 20 metros y nos quedamos mirándola, aunque venía con los perros pegados y no nos dio mucho tiempo. Le comento a Antonio que como esto siga así si matamos algo va a ser de un tiro conejero.
Son ya la 1.30 y escuchamos de nuevo una ladra delante nuestra y nos pone alerta, pero escucho unos chillidos y le digo a Antonio que los perros han debido de coger un cochino, pero no me atrevo a acercarme porque no está muy cerca del puesto. Al llegar el perrero a nuestra altura le comento lo del agarre, se dirige hacia allá y me trae el “cochino”
(El cochinete del agarre)
Después de pasar los perreros me comenta Antonio que si ya se nos ha acabado la montería, o si existe la posibilidad de que nos entre algo más, a lo que le respondo que espero que nos entre algo más. Para “celebrar el cochino cobrado” le damos buena cuenta al oloroso y al salchichón, pero no da tiempo a terminar la copita cuando de nuevo otra ladra viene desde lejos hacia nosotros por nuestra derecha. Vemos venir una gama recta hacia nosotros y aunque está a unos 90-100 metros decido dejarla cumplir más, ya que no nos ha visto, pero de repente aparecen unos perros desde nuestra dirección y la gama al verlos que le vienen de frente pega un salto y se salta el arroyo, volviendo loco a los perros que no sabían donde se habían metido y a mí que me había desaparecido de repente de la mira. Antonio inmediatamente me cuenta alucinado el salto de la gama, que saltó un arroyón impresionante.
Ya se están acercando las 3 de la tarde, hora a partir de la cual se ha pactado no tirar. Pero a las 2 y media otra ladra en nuestra dirección y es un venao, el cual le intento meter en la mira pero veía borroso pero de todas formas le suelto un tiro y pienso que le he podido dar, enseguida escucho que lo tira el siguiente puesto, así que luego iré a preguntar.
(cargando un gamo)
Me acerco a ver si hay sangre por donde ha cogido el venao y veo varias gotitas, con lo que le comento a Antonio que le hemos dado, a lo que me responde que seguro que la sangre sería de algún perro que llevaría la cara manchada.

Empiezo a recoger la armada y me voy enterando de los resultados. Hablo con Jaime que ha matado un venao, que sin ser nada espectacular está encantado con el tirascazo que le ha dado. Una vez cargados los bichos en los mulos toca cargarlos en la pick-up. El pobre Antonio no va a querer volver porque le estoy pegando una paliza de las buenas, tanto andando y ahora lo pongo a cargar.
(¡qué buena mano de obra!)
Voy hablando con la gente mientras que he quedado con mi padre en la casa de La Saca, y me entero que mi primo Yayo está “encantao” porque ha matado su primer gamo y Edu Delgado que ha matado un venao muy bonito. Que injusta es la vida, después de mi paliza y la gente ha matado y yo no!!! Aunque la culpa es mía porque la oportunidad la he tenido.
(Yayo con su gamo)
Al final se han matado 53 reses, de las cuales solo 10 hembras, lo que me resulta muy raro después de la cantidad de gamas que había en la mancha, luego me voy enterando de comentarios de que la gente no ha querido tirar las hembras porque tenían la esperanza que detrás fuese el macho.
(Edu con su bonito venao)
Se acabó, hemos pasado un día muy agradable, el tiempo nos ha respetado, con un buen ambiente y gracias a Dios no ha pasado ninguna desgracia. Para ser la primera experiencia como orgánicos aún nos falta, pero no ha salido tan mal. Habrá que repetir otro año!!!

T.T.O.

jueves, 26 de enero de 2012

El cochino más inesperado...

4 de Enero; Llamada del "tito Jacin" (Jacinto Berdaguer) diciendo:
   -Joselito, te llamo, porque está usted convocado para el día 19 en Yunquera, lo de Plácido, este año no hay cachondeo, pero nos vamos a ir el día de antes a dormir a la casa Perico Carrasco, "er Zofio", Rafalito y tú, que verás que vamos a echar un rato bueno.
   - Bueno muchas gracias, voy seguro!
Llegamos a la finca y ya estaban todos los que dormían allí. La casa impresionante, con muchos apartamentos y muy bien acondicionada.

En el salón, “Saboni” afinando la guitarra mientras los demás toman un vinito. Nos unimos al grupo y nos sentamos a cenar (una cena magnífica por cierto). Mientras Perico Carrasco me enseña el  cochinazo que mato "Periquín" el otro día (tiene 10 años) le digo, pues yo en mi vida he matado un cochino con boca en montería, a lo que me responde, te vas a tener que venir conmigo Joselito….

En el salón, con un gran puro y un gin-tonic, pasamos un rato muy agradable entre cantes y chistes. A las dos nos despedimos y a dormir, que al día siguiente la cita era a las nueve.
19 de Enero, jueves: Salgo de la habitación como un marqués, a las 9:30…. Ya casi todo el mundo estaba allí. Me preparo un pedazo mollete de Antequera con zurrapa de lomo y mi cafelito y ya tengo medio día echado….jajaja
Jacinto nos pide a Rafa, a Juan y a mí que no pusiéramos en la mesa del sorteo para apuntar las armadas. Me nombran. Cojo el sobre y….. 1 de GUARTE,  postor Rafa Escalante. Le pregunto a Rafa qué tal es?? Y con la cara me lo dijo todo… es un puesto muy cerrado en la cuerda tienes para tirar un portillo….
Me llevo la escopeta y el rifle, y subimos un ratillo por una vereda. Al llegar al puesto veo un testero a 180 o 200m y le pregunto
   - ¿allí puedo tirar?
   - Sí claro, pero en ese monte no vas a ver nada. Suerte!

Saco el rifle y la escopeta que apoyo en un malla que tenía. Pasaba el tiempo y allí no se escuchaba un tiro, alguna ladra suelta, y por las emisoras los perreros hablaban que no había mucho. De repente un gran ladra con muchos perros en un agarre en un llano. Un gran navajero y encima colorao, (ya que en esas fincas los cochinos son medio cruzaos.)
Empiezan a entrar los perros por el barranco de mi puesto. Las mirlas y los zorzales me encogían el corazón pensando que iba algún bicho, pero nada. Los perros cazan el barranco muy bien y no sale nada. Ya de vuelta los perros y yo con ninguna esperanza empiezo a mandar email de trabajo y hablar con un cliente para cerrarle una boda, cuando de repente escucho algo en el testero. Me levanto de la silla y veo un cochino de gran tamaño bajar. Me pongo poco un flan, apoyo el rifle en el "hinco" de la malla, que por cierto estaba a la altura perfecta, lo apunto bien y PUMM, el cochino se mete en el arroyo. A tomar por c... no le he dado! cuando de repente veo que sigue andando pero muy lento y con una pata a rastra… PUMM lo fallo, sigue algo más ligero y cada vez más lejos, se para totalmente PUMM, y cae de espaldas!!

Van llegando perro ladrando y antes que llegue el primero, veo que aún se mueve PUMM ( por si acaso). Ole mis cojones!!!
Los perros se lían a morder y aunque no sabía lo que era hacía un gran bulto incluso se veía entre el monte mejor que los perros. Llega el guía a mi puesto:

   -¿Ha tirao usted?
   - Sí, he matado un cochino.
   - ¿Es muy negro? 
   - Y muy grande!
   - Pues hace una semana lo vi "jolo" comiendo bellotas, si es er mismo, es un gran cochino, siempre va a tos laos "jolo" ... ( el habla de Yunquera es ají).
Yo deseando de que terminara para ir a marcarlo… Rafa por la emisora, me dice que viene a recogerme, y yo le digo que voy a marcar el cochino. Dejo las cosas en el puesto, cojo la cinta para marcar y mi precinto.

Después de muchos ay! ay! (por los pinchos de las aulagas) llego al cochino y se me puso una sonrisa de oreja a oreja (que después de una semana no se me ha quitado) al ver ese pedazo de guarrazo y los colmillos que tenía. Madre mía! No me lo creo… le hago fotos y nerviosito perdío me pongo a llamar al resto para contarles el guarrazo que había matado.
Cuando estoy llegando al puesto están Rafa Escalante y Rafa Ariza y me preguntan qué tal??A lo que les respondo: una guarra muy grande….
Cojo las cosas y empezamos a bajar. A mitad del camino les enseño la foto….

   -¿Esto es de hoy? Anda, no me lo creo!!! Coño vaya un guarrazo!

Llegamos al coche y de camino a la casa paramos a ver el cochino colorao que agarraron los perros.
   -¿Qué cochinazo no? El tuyo es más pequeño que este? Me pregunta el Ariza,
   -No será más grande...¿ verdad?
   - Sí tío sí…
Llegamos a la casa y allí era yo el ídolo de todo el mundo. Comimos y fuimos a sacar el guarro. Después de una hora lo montamos en el rhino y para la casa.

Todo el mundo esperaba al gran cochino. La gente flipó y después de hacernos las fotos pertinentes le corte la jeta, la metí en el coche y destino a casita muy feliz y con la temporada hecha...

J.T.S-R