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lunes, 27 de enero de 2014

Cuando las cosas salen bien.

Las cosas a veces salen bien. Hace un par de semanas, Juan y yo nos escapamos a echar la mañana al campo. Las primeras horas las empleamos en intentar cobrar alguna corza, gestión fundamental para el buen estado de la población del coto, con diferente suerte. Juan cobró una, cumpliendo la misión de volver con carne para llenar el congelador.Yo no había visto nada en toda la mañana, y prácticamente llegando al coche (pasadas las 10h) vi asomar al borde de una siembra un corzo. Macho. ¿será posible? un día que vengo buscando hembras y me encuentro con un macho!! Al poco asoman una, dos, tres...y hasta seis hembras que le acompañaban formando el grupo familiar. Estaban careando hacia mí, pero sin ninguna prisa, así que le pedí a Juan que se encontraba en el coche esperándome que las rodease para ver si aceleraban la marcha y me pasaban por delante, pero la jugada no cuajó, y se escurrieron hacia otra parte.


Volvimos al pueblo a desayunar y a coger provisiones y vuelta al monte a currar. La idea era preparar un puesto en un pino donde los cochinos suelen tener cierta querencia, aunque en la montería se escurren sin opción a hacernos con ninguno. La labor más importante en estos casos, y más cuando se caza con arco es elegir bien el árbol. Parece una tontería, pero esta decisión condiciona un millón de cosas más, que una vez montado (aunque se puede cambiar) supone un trabajazo desmontar para cambiar de lugar. Por fin y no sin argumentar qué cosas  nos gustaban más a uno y a otro de "nuestros pinos elegidos" nos ponemos de acuerdo en uno que parece que a los dos nos convence. Y empieza la labor de preparación del puesto.

Mientras yo andaba subido al árbol Juan se encargaba de aviar la corza y así los dos estábamos entretenidos. Cuando nos quisimos dar cuenta eran ya más de las 3 de la tarde y aún faltaban algunos retoques para dejarlo todo preparado. Por fin a las 4 dimos por terminada la "peoná" y nos sentamos a comer un buen bocata que nos supo a gloria. Volvimos a Madrid con la esperanza y la ilusión de que el puesto pudiese funcionar.

Pasadas dos semanas (el pasado sábado), me dispuse a "probar" el puesto a ver que se cocinaba por allí. El viento estaba de oeste y aunque intuía que no era el mejor, no se me había ocurrido tomar la orientación la vez que lo preparamos, y con tanto pino no es fácil orientarse con precisión, así que aunque sabía que no era el viento ideal me aventuré a probar, ya que el calendario de uno tampoco da para mucho más.

Javi, que acababa de recoger su nuevo arco esa mañana se apuntó a la expedición con la intención de probar suerte con las corzas.

Llegamos y entre preparativos y demás estaba subido en la silla a las 17:40. Según me subí lo primero que comprobé era que habían entrado, ya que el suelo estaba bastante tocado. También que el puesto estaba bastante alto (unos 6m) y que el viento venía medio cruzado, si me venían por la derecha mal asunto. Empezó a anochecer y un movimiento en el claro de enfrente me alertó. Comprobé que se trataba de un mirlo que salió de unas jaras. De repente chillando se lanzó de cabeza a las matas! Una sombra rapidísima casi a ras de suelo rozó las jaras tras el mirlo haciendo ruido al golpear las alas de este con las ramas ¡¡Impresionante!! Debía de ser un azor?? Por la velocidad no lo pude ver bien, pero desde luego era del tamaño de una torcaz y de color grisáceo...(tengo que buscarlo en la guía de aves!)
Vaya lance! En mi vida había tenido la suerte de ver en directo el ataque de una rapaz, ya solo por esto había merecido la pena la excursión!

Al poco escuché el característico ruido de un cochino hozando a mi izquierda. El corazón se me disparó. Ya estaba aquí. Estaba a punto de descubrir quien era el invitado que venía al la fiesta. No se lo que pasó pero aunque le sentía muy muy cerca cesó el ruido.


Un ruido esta vez por el frente me devolvía la tensión y de nuevo mi corazón se disparaba cuando esta vez le escuchaba hasta respirar. Por fin le vi. Me entró por derecho, por donde había estado bicheando el mirlo, pero no era uno solo. Venían varios. La luz ya se había ido pero se identificaban perfectamente a los animales que poco a poco se me iban metiendo encima. Uno de ellos se adelantó y empezó a comer, al poco otro y luego los demás. Eran tres o cuatro, todos de tamaño similar (les calculo que unos 50kg) y al poco apareció uno algo mayor que echó a los demás del comedero.
Creo que llevaba unos minutos sin pestañear, pues el puesto está a escasos 12m y hasta pienso que los latidos del corazón me iban a delatar de los golpetazos que me pegaba en el pecho. Intento serenarme, me recreo y disfruto, pero tampoco me quiero dormir. Enciendo el pin del visor y me preparo para abrir. Cuando por fin abro el arco con el mayor cuidado posible los cochinos dejan de masticar. Aguanto unos segundos y vuelven a comer. Por fin veo el de mayor tamaño que lo tengo en la posición ideal: atravesado ligeramente de culo. Consigo verlo a través del visor y cuando lo quiero pensar el FOC al impactar de lleno en el sitio me saca del ensimismamiento en el que estaba. Los guarros corren para todos lados. Al que he tirado lo escucho tropezarse a pocos metros tronchando ramas y montando una escandalera, lo que me indica que la flecha ha hecho bien su trabajo. Coloco una nueva flecha y espero. Me aparece ahora otro de los cochinos que desorientado no sabe muy bien qué hacer ofreciéndome otra posibilidad de lance que decido no jugar.
Vaya sensación...creo que es indescriptible!!! Ha salido bien!! estoy seguro que yace muerto a unos metros pero me aguanto en la posición estática unos minutos que disfruto con deleite intentando hacer memoria de todo para que nunca se me olvide...

Miro el reloj, ha debido pasar al menos media hora desde el tiro, son las 19:25, y de repente escucho de nuevo otro sonido sospechoso. ¿Será que se ha levantado, será otro cochino? Estoy intentando afinar el oído cuando un bulto negro aparece en el clarito de pasto que tengo delante a unos 30m. Se queda estático, no tengo ninguna duda que se trata de un cochino, aunque si en estas latitudes hubiera osos, lo hubiera dudado. Madre mía que animal!! Seguía quieto, plantado allí en medio como una estatua, y yo igual con el corazón de nuevo a mil, pero igual. Sin hacer ni medio ruido (como si llevase zapatillas de dormir) se me acercaba cansino, como si le costase andar por tener que cargar con semejante corpachón. Otra vez se paró, pero esta vez a unos 16m de frente en la veredita que llegaba hasta mi pino. El tiempo se relentizaba... por fin entró en plaza y se puso a comer. Intenté repetir la jugada, serenarme, dejarle comer, pero de repente algo le escamó y se movió unos metros, se quedó estático unos minutos le podía ver pero no quería ni pestañear con la esperanza de que volviera a comer, pero pasado unos minutos, terminó de masticar lo que le quedaba en la boca y desapareció como un fantasma de nuevo sin hacer ningún ruido.  Qué cerca lo he tenido!!!! Habré hecho mal?? Le tendría que haber tirado según entró a comer...inexperiencia mía que se mejorará a base de horas "de culo" en lo alto de la silla. No me preocupa, ahí ha quedado para la próxima!

Javi me recoge pasado un buen rato, le cuento con detalles lo que ha pasado mientras recuperamos la flecha que ha quedado clavada en el suelo llena de sangre (igual eso es de lo que receló el gigante) intentamos buscar sangre para coger el rastro sin éxito. Una vuelta otra, y no aparece ni una gota que nos marque el camino. Así que me oriento por donde escuché el desplome y empezamos a buscar a ojo con las linternas. Por fin, y con la duda de si me iba a tener que madrugar al día siguiente, lo localizamos.
Se trataba de una hembra tremenda con más de 80kg. Qué preciosidad de animal!! Estaba eufórico. Me acordé especialmente de Juan a quien llamé para contarle con pelos y señales!!

Nos hicimos unas cuantas fotos para el recuerdo y nos pusimos a aviarla de la mejor manera que pudimos. El viaje de vuelta, fue todo llamadas y mensajes para hacer partícipe a algunos locos más del arco del momento de felicidad en el que estaba, y es que a veces con trabajo y dedicación las cosas salen bien!!!

A.U.L.C.

jueves, 20 de junio de 2013

"El corzo nocturno" (por Fernando Llanza)

Lo primero que tengo que escribir para poneros en situación es que en esta historia no habrá ningún “PUM” que haga eco a kilómetros de distancia, y que tanta ilusión produce en las monterías cuando lo escuchas en los puestos colindantes. En esta ocasión solo se escuchara un “PLOF” sonido que produce la flecha al impactar contra un animal, al que se oye masticar, respirar y casi hasta latir su corazón por la proximidad a la que se encuentra el que le quiere arrebatar la vida.
Llevo dos años y pico paseando el arco por el campo, y casi siempre he cazado en espera con él, porque recechar con arco me parece que solo está al alcance de unos pocos, entre los que no me encuentro por ahora. En estos dos años he conseguido cobrar algunos guarros, corzas y una gama, pero teniendo una finca en Guadalajara con bastante densidad corcera no conseguía hacerme con ningún corzo que de verdad valiera la pena. He tenido corzos jóvenes comiendo muy cerca, y el único grande lo tire el año pasado, pero tras rozarlo en una pata no conseguí cobrarlo. Por lo que cazar un corzo esta temporada 2013 era el gran desafío.
Pues bien el fin de semana del 15 de junio del 2013 puedo decir que los planetas se alinearon y que el milagro sucedió, de la forma que a continuación os escribo:

El viernes 14 invite a dos amigos a casa a realizar esperas con arco, Garnica al que le debo mucho, ya que fue él quien me hizo picarme en este mundillo y Arturo, otro gran cazador con arco, si no ahora, en breves ya que afición no le falta. Los deje en sus respectivos puestos y yo me puse a un corzo grande (calculo que plata) que tengo visto.
Pues bien este día no fue el importante, más bien fue la antesala, porque en mi espera me entro el corzo en cuestión, al que tengo muy visto en las trail cams o cámaras de vigilancia, a la última luz de la tarde. Casi hace que se me salga el corazón por la boca literalmente hablando. Cuando iba a soltar la flecha el corzo rehusó y se puso a trotar dándome el culo, lo que me impidió la suelta y me hizo enfadarme conmigo mismo por haber abierto precipitadamente el arco.
¡Torpe! Lo cuento porque me dio la experiencia suficiente para que al día siguiente, no cometiera el mismo error.
(foto del corzo del día anterior)
El sábado llegó otro gran amigo, Rodrigo, gran aficionado a las monterías y a los grandes verracos abulenses. Después de dejarlo en su puesto, decidí ponerme en una bola de sal donde las cámaras llevaban 3 años seguidos cogiendo un corzo...
¿Tres años seguidos? Sí tres años seguidos. La explicación es que este corzo era casi por completo un corzo nocturno, y solo una vez lo he conseguido captar de día con las cámaras de vigilancia, lo que le había proporcionado una calma que otros corzos con costumbres más diurnas no suelen tener.
(fotos del seguimiento del "corzo nocturno". Se aprecia que este año ya iba a menos) 

En toda la tarde no me entro nada de nada, y habíamos hablado de quitarnos en cuanto no se pudiera ver con la luz natural, esperando que a última hora en el puesto de Rodrigo algún marrano apareciera al maíz, o que diese la cara “mi corzo nocturno” dispuesto a intentar chupar algo de sal de ese palo que podía llegar a ser su perdición.

(bola de sal desde debajo de la encina a la que me subo)

A las 10:15 recibo un whats app de mi vecino de finca preguntándome si podía venir a cenar. Acto seguido escribí a Rodrigo para avisarle que nos tendríamos que quitar un cuarto de hora antes para no cenar demasiado tarde y le compensara así venir.
A las 10:25 con la luz únicamente del resplandor Vignau, mi vecino y compañero de correduras por la alcarria, me dice que está entrando por el carril de la finca, así que cojo los prismáticos para hacer el último barrido antes de quitarme del puesto. Cuál es mi sorpresa cuando una sombra aparece en medio del bálago.
Los gestos del corzo me resultaban familiares, más aún su cuerna casi negra. Aunque nunca lo había conseguido ver, gracias a las cámaras era como ver a un amigo íntimo. Lo reconocí al instante al mirar por los prismáticos y seguidamente los deje caer en mi pecho con los característicos síntomas de nerviosismo. ¿¡Ahora que hago!? Escribo otra vez a Vignau para que apague el coche y me espere unos minutos más (ya no sé si iba a ser demasiado oscuro), cosa que este acata sin rechistar, aunque no sé si en persona a lo mejor algún suspiro habría sacado.
Cuando vuelvo a mirar por los prismáticos a esos 70 metros veo que el corzo se ha movido. ¡Maldito chat! Hay que estar loco para ponerse a chatear con alguien con el corzo tan cerca…pero de detrás de un pino de la repoblación (a 30 metros del puesto donde me encontraba) vuelvo a ver la sombra del “nocturno”. La luz escaseaba pero era suficiente para verlo con los prismáticos y para realizar un tiro cercano. Sabiendo lo que me había pasado el día anterior intento serenarme e ilógicamente lo consigo.
¡Ya está aquí!, se acerca a la bola de sal que está situada a 24 metros de la encina en la que me encuentro. Dejo que se confié un minuto, no me iba a pasar lo mismo que con el grande del día anterior. Abro las 66 libras del arco con una facilidad que ni Sansón derribando pilares! Cuando lo tengo metido en el visor el corzo está lamiendo el palo, por lo que se encuentra tranquilo y bien colocado, le pongo el pin encima de la caja y suelto…. ¡Perfecto!
¡PLOFF!...me parece que se me ha ido un poco trasero, pero la sensación es buena!
Escribo a mis amigos contándoles lo ocurrido, bajo del árbol y al ver que la flecha no tiene toda la sangre que debería tener y que huele un poco a tripa decido que hasta que pasen unas horas no vamos a venir con el perro. El flechazo no era tan bueno como me había parecido.
Cenamos los tres que estábamos en casa acompañados de algún “zumo vitaminado”, riendo y haciendo bromas de todo lo ocurrido. Rodrigo, que siempre me critica por cazar con arco ya empieza a poner en duda tanto a mi perro como el cobro del animal. Así que pasadas tres horas eternas y después de la cena no aguantamos más, cojo a mi Jack russell, (mi ojito derecho) y al lio.
Nos bajamos del viejo Toyota que lleva más tiempo casi que yo en casa, le pongo la traílla al perro y nos lleva sin perder el rastro ni un segundo a lo que seguro es el corzo. Se nota en su actitud que está cerca y cuando menos lo esperamos, ahí está!! Tumbado a escasos 50 metros de donde lo he tirado, pero para nuestro asombro tiene la cabeza alta. Me echo para atrás sacando el cuchillo, no dejo que el perro lo muerda porque sé que a la mínima se levanta. Cuando estoy a menos de un metro creyendo que voy a poder meter el acero en su costado pega un brinco y sale corriendo de aquella manera. Lo persigo con el perro atado creyendo que puedo cogerlo, pero se mete en un inmenso jaral, no suelto al perro porque además de pequeño solo muerde a muerto (lo he comprobado con los guarros).
Mi cara a la vuelta es un poema…regreso con la cabeza gacha los 20 metros que he corrido detrás del animal haciendo el tonto. Mis amigos tienen unas caras parecidas a la mía. Mezcla de asombro y rabia por no haber esperado más tiempo a lo que sabíamos por las señales de la flecha, que no era un tiro limpio. Les pido que no digan nada, que mañana volveremos y que prefiero ni pensar en lo ocurrido, además no hay cosa que me guste menos que no poder terminar con la vida del animal con el menor sufrimiento. Poco se puede hacer hasta mañana con la luz del día…qué sentimientos más malos...
Como era de esperar no duermo ni diez minutos. Estoy en funcionamiento antes que el sol que a las 6:30, hace su aparición y despierto a mi querido padre, que se conoce cada mata de esta finca y le cuento lo ocurrido la noche anterior. Me dice que me acompaña, entre pestañeos de alguien que acaba de abrir los ojos. Rodrigo también viene, no así Vignau que se fue a su finca a las cuatro de la mañana después del bajón que nos produjo ver al corzo desaparecer en el monte.
Decidimos poner a Rodrigo con rifle en un camino que hay al otro lado del jaral por si el corzo siguiese con las mismas fuerzas que el día anterior. En estos casos cualquier precaución es poca. Vuelvo a sacar al jack russell del coche, y al contrario que la noche anterior iba frío como el hielo. Tengo confianza plena en él (se la ha ganado en estos dos últimos años), por lo que me empiezo a asustar. Nos vamos adentrando en el jaral y siempre el mismo sentimiento, hasta que no te metes no sabes lo grande que puede parecer el monte cuando vas buscando algo.
Buff… muchos pensamientos recorren mi mente, pero lo peor es el escalofrió de la gran posibilidad de no encontrar el animal por la tontería de no dejarlo enfriar como se merecía la ocasión y el flechazo trasero.

De repente mi fiel compañero cambia la expresión, sube el hocico como tantas otras veces cuando me ha cobrado los guarros y sale corriendo, pues lo acababa de soltar ya que entre tanta jara la traílla se engancha constantemente. Salgo corriendo detrás suyo y gritando a mi padre un “¡Ya lo lleva!”. Lo que veo es que a los 100 metros el perro se detiene y empieza a morder.
¡Lo ha vuelto a hacer! ¡Sin él no lo cobro! Que ilusión, mi padre llega contándome la escena porque al final él casi estaba más cerca que yo, le clavo el cuchillo porque se notaba que el corzo aunque no se movía estaba con un último aliento en el cuerpo. Ahora sí, perdón por la noche que te he hecho pasar, y gracias por la inmensa alegría que me has causado!!

Sin mi Padre y el perro no cobro el corzo (eso está claro), así que como podéis imaginar es tan suyo como mío. De este lance he aprendido varias cosas, pero una que seguro no se me olvida!!…hay que dejar enfriar los bichos por muchas ganas de cobrarlos que tengas, sobre todo cuando hay dudas si está bien colocado o no el tiro, aunque siempre es más fácil decirlo que hacerlo!
La sensación es la de haber conseguido un sueño. El corzo no tiene un gran trofeo, pero el color oscuro de la cuerna es precioso. Aunque no sea el más grande, lo compensa con lo viejo que es y los rosetones que tiene, lo que aporta un extra a su captura ya que seguro que ha dejado descendencia en el coto!

Gracias a los que compartís esta maravillosa afición conmigo. Os voy a contar muchas veces este lance, por adelantado os digo que me perdonéis!!

Hay lances, que como cazador, merecen ser contados más de una vez…y este, sin duda, es uno de ellos!!

F.LL.

sábado, 27 de octubre de 2012

Resumen del verano en imágenes

Como parece imposible que me ponga al día con el blog...voy a poner un resumen del verano con una secuencia de imágenes a las que acompañaré con algún breve comentario!

Día de apertura de la media veda en Andalucía. Acompaño al jefe al Cubo a tirar unas palomas. Nos volvemos a casa habiendo pegado los primeros tiros y con 4 tórtolas y 8 palomas cobradas.


Segunda espera de una tanda de 4 en las que tuve a los cochinos en todas al rededor mío. En esta me acompaña Claudio (que es el que toma la foto). Nos entró una cierva, 4 cochinos por la espalda, y dos al comedero, uno de los cuales tremendo, al que estuve esperando que se atravesase comiendo para tirarlo y como suele pasar no me dio la opción, perdiendo la oportunidad de triar un magnífico cochino de más de 100kg!! Fueron varias la veces que me acordé de tener un arco en las manos...y no el rifle! jejeje

Este magnífico morisco (que a la postre ha dado Medalla de Plata) es el que vi durante una de las esperas antes mencionadas. Le comenté al jefe lo de su avistamiento, y durante la segunda tarde que estaba subido al árbol escuché un tiro...Estaba casi seguro de qué había sido y esperaba que hubiera tenido buen resultado. A los dos minutos me llega esta foto al móvil, y me llama el jefe para comentarme el lance. Qué tío con más suerte!!! Este año está que se sale! Ha cobrado uno precioso en Burgos y ahora le tocaba a un morisco dar la cara...Me alegro por el, aunque vuelvo a acordarme del arco...jejeje Le comenté que le iba a tocar esperarme pues aun no era de noche y yo tenía expectativas de que volviesen a aparecer por el comedero los cochinos de la tarde anterior, y este vez me había prometido a mí mismo estar más "espabilado".
En cuanto que se hizo de noche, pero con la suficiente luz para distinguir las siluetas dos cochinos medianos entraron al comedero. Yo estaba como un flan!! pero diligente y paciente esperé a que me diera alguno de los dos el costado. El portazo de un coche en la lejanía me dio la oportunidad. Uno de los dos animales levantó la cabeza y se cuarteó ligeramente en dirección al ruido. Aproveché para abrir el arco y apuntando con rapidez le coloqué el primer pin. La suelta me pareció el estallido de un rifle en el silencio de la noche y el inconfundible FOCC!! dibujó una sonrisa nerviosa en mi cara a la vez que intentaba bajar las pulsaciones para que no me diese un infarto!! Primera suelta con el arco!!! Y había hecho chicha!!! Vaya subidón!!! Al disparo los cochinos han salido trotando no muy asustados, pero yo se que hay uno que va listo! Llamo al jefe que me venga a buscar y al acercarnos al tiro encuentro la flecha llena de sangre y un rastro relativamente importante y fácil de seguir. Lo dejamos para la mañana siguiente.

El árbol donde está el puesto vista desde el comedero. 14 metros desde el punto más alejado y 8 en el más próximo.
El escenario ha cambiado radicalmente. Por motivos que no vienen al caso me es imposible acercarme a primera hora de la mañana a pistear, y solo a las 16h (de Agosto) con 35º puedo acercarme a intentar cobrar el cochino. Boga se ha venido conmigo, y meno mal! porque el abundante rastro de sangre que por la noche se veía con facilidad apenas se encuentra ahora ya que con el calor se ha secado la sangre.

Coágulos de sangre...apenas si se venían comparado con la noche anterior. Seguí el rastro algo más de un centenar de metros, teniendo que meterme incluso a gatas por los túneles de zarzas, pero al llegar a la caja de un arroyo, perdimos el rastro, y Boga se tumbó a la sombra mirándome con cara de...No lo cobramos.

Tras dos horas de pasar calor, sudor, pinchos y garrapatas no me quedó más remedio que dar por finalizada la búsqueda y renunciar a encontrar la primera pieza que hubiese cobrado con el arco!!

No toda la suerte ha sido para mal!! Esta foto es del tiradón casi sin querer que me sirvió para batir mi récord de palomas y para conseguir unas pocas "para el guiso"

Resultado del guiso de torcaces con judiones...bestial!! Claramente una receta que ya he incorporado a mi "libro de cocina gastronómica"

Esta imagen (realizada por un buen amigo y mejor fotógrafo) la pongo como resumen de todos los intentos que he hecho a los corzos con el arco...en los que no he conseguido ni abrir el arco aun habiendo visto mucha caza. Esto del arco es lo que tiene, cuando más difícil más me engancha!!

La siguiente entrada será de la berrea y de mi estreno como arquero!
Hasta entonces!!

A.U.L.C.

viernes, 31 de agosto de 2012

A la tercera (o a la sexta) va la vencida!

Ya se acabó el verano; bueno, a mí se me acabó el verano mejor dicho.
Cierto es que aunque se me ha pasado muy rápido (como todas las cosas buenas) he tenido ocasión de escaparme al campo más de lo que en un principio tenía pensado, así que tengo bastantes cosillas pendientes de escribir, aunque debido a la falta de tiempo y a que no me he podido conectar más que un par de veces seguramente queden en el tintero a excepción de alguna captura importante del jefe que en cuanto recupere las fotos colgaré.
Este post sin embargo es "reciente" vamos... de hace unas horas...

Unas semanas atrás Javi y yo hacíamos varios intentos a un cochino que entraba asiduamente a un comedero al que no fuimos capaces ni de ver, el cual por cierto dejó de entrar durante las vacaciones (todo el mundo merece un descanso, jejeje) y ha sido reincorporarme al trabajo y recibir una llamada de Javi diciendo que volvía a visitarnos nuestro cochino, así que hace 5 días nos estabamos subiendo de nuevo a los chopos. Le escuchamos a nuestras espaldas e imaginamos que nos cortaba el rastro de llegada al puesto pues no dio la vuelta completa no apareciendo en la plaza.

 (tomando las precauciones necesarias)
El  Miércoles segundo intento (o quinto contando con los anteriores a las vacaciones). Esta vez tomamos la precaución de entrar por el agua para no dejar rastro. Hicimos todo bien, pero nuestro invitado debía estar viendo, como todo el mundo a excepción nuestra, el Mardid-Barça y a la cita solo aparecieron "Pepa" (así hemos bautizado cariñosamente a una rata de casi medio metro a la que vemos todos los días) "Lucy" (una pata alicortada que monta una escandalera cada vez que sube aguas arriba) y a nuestra espalda como todas las noches el gran duque vigilante desde su apostadero.

Anoche (Jueves) volvimos a intentarlo. Entramos con los pies en el agua y sin hacer ruido. Habíamos cogido unas cuantas plumas de paloma que llevabamos en el bolsillo para comprobar el aire de cuándo en cuándo y finalmente a las 20:30 estábamos subidos y en posición. No tardamos en escuchar río abajo a Lucy que venía formando la escandalera de cada tarde.


El aire sopla violentamente y el tronco se mueve como si fuese un junco! Poco antes de las nueve unos ruidos en el comedero nos ponen en alerta. La luna que ya ha salido se cuela entre las ramas descubriendo a Pepa, que una noche más nos visita. Escuchamos algo acercarse por lo apretado de nuestra espalda y nos pone el corazón a mil. Lo tenemos debajo del árbol...CUAK CUAK CUAK!! Coño con la pata qué susto nos ha pegado!! Venía formando un alboroto que ya pensábamos que se trataba del cochino!

Mientras nos reimos por el susto que nos ha pegado, veo como a Javi se le cambia la cara clavando los ojos por nuestra izquierda. Rápidamente cambia la flecha y me indica que se acerca por la orilla contraria un raposo. Ya le veo con los prismáticos, 22m a nuestra izquierda parado.

 - Lo tiro?
 - Si llega al comedero y se te atraviesa...Sí.
Furtivamente se acerca entre los juncos y en un rápido movimiento coge una paloma y se mete en lo espeso. Qué cabroncete...anda que se iba a quedar comiéndosela a la luz de la luna!!

 (los chopos se movían como juncos)

De nuevo un ruido por la izquierda nos pone en aviso aunque en un principio pensamos que se trata del zorro nuestra atención se multiplica al escuchar un animal atravezar los juntos del cauce. Al minuto Javi me confirma que ha visto al cochino cruzar una pequeña abierta y que se dirige al comedero.

El silencio se rompe al poco con el mascar del grano. Con los prismáticos confirmo que el cochino está ya en el comedero. Le indico a Javi que ya está ahí y le cedo los prismáticos para que valore la situación. Lo tenemos comiendo de cara en la zona de sombra y junto al tronco por lo que sin los primáticos apenas se adivina la silueta.

Con gestos me indica que lo va a dejar comer tranquilo y va a esperar a tirar cuando salga a la plaza. Los minutos parecen horas y los 18 metros que nos separan parecen la mitad...


El guarro cambia su posición y dando la vuelta al tronco empieza a comer por la derecha del comedero. Más de diez minutos y el guarro apenas ha levantado un par de veces la cabeza de la comida. Le digo a Javi que lo tire, que no parece que vaya a salir al claro. Está tres cuarteado de culo en una posición bastante buena y el medidor marca 17.

Tomada la decisión, abre el arco despacio, ancla, enciende la luz....FOK!! El guarro sale como un misil rompiendo monte describiendo un circulo hacia la izquierda para a los 30m desplomarse entre unos juntos donde escuchamos el característico gorgojeo antes de que reine de nuevo el silencio.

Todo son abrazos y saltos sin romper el silencio que ha quedado en el ambiente!! Por fin!! Después de unas cuantas intentonas hemos conseguido hacernos con el!! Estamos deseando bajarnos a verle, pero esperamos un rato prudencial mientras comentamos el tiro y el acierto en la decisión de tirarlo donde estaba y no haber esperado a que saliera pues con la luna clareando, poco probable era que se hubiese asomado.

Bajamos al tiro y vemos la arrancada. No encontramos sangre, ni la flecha...Sabemos que está muerto a pocos metros pero no somos capaces de cogerle el rastro. Finalmente nos acercamos a donde intuíamos que estaría y lo encontramos. Qué subidón!! Ahí estaba el primer cochino con arco cobrado en la finca!!

 (la flecha no atravesó al impactar con la paleta del lado contrario y no fuimos capaces de sacarla para la foto!)

Nos llevamos una sorpresa al comprobar que no se trataba de "nuestro" cochino, sino de uno más pequeño que alguna vez había merodeado por allí. Así que nos quedamos algo "contrariados" por la confusión aunque con la ilusión de saber que aún anda vivito y coleando el que nos ha ganado la partida más veces, y que si el nos lo permite, seguiremos jugándola!!

 (a la sexta va la vencida!!)

Hasta la próxima!
A.U.L.C.

lunes, 18 de junio de 2012

Indio 0 - Cochinos 2

Llevo un tiempo practicando con el arco, intentando ponerme a tiro de algún corzo, pero la realidad es que la oportunidad más próxima a soltar alguna flecha la he tenido con un raposo, y ni si quiera me dio tiempo a abrir el arco.
El otro día me llamó Javi, me dijo que tenía un par de comederos tomados por los cochinos y que a ver si estrenaba ya el arco y como loco accedí encantado aun a sabiendas que no tenía el equipo puesto a punto para una espera nocturna a los cochinos.
(el comedero a 22m algo largo para un puesto de aguardo)

La primera espera fue hace un par de semanas, llegué a la finca y tras centrar el arco con la muzzy de 125gr nos fuimos al puesto. Una vez subidos en el chopo el comedero quedaba a 22m...un poco largo para mi puntería pero tampoco nos íbamos a quejar! El viento estuvo rolando durante casi todo el tiempo y los cochinos no dieron señales.
(indio 0 - cochinos 1)

El pasado Jueves hice la segunda intentona. Las cámaras habían capturado a los esquivos cochinos comiendo a horas intempestivas...pero había un machete medianejo que entraba entre dos luces a otro comedero. Con idea de cruzarnos con este volvimos a intentarlo.
(había que cruzar una jungla para llegar al sitio)

Para colocarnos en este nuevo lugar además tomaríamos la precaución de entrar sin dejar rastro, para que no nos cogieran el aire mientras daban vueltas al comedero.
(tomando precauciones para no dejar rastro de llegada)

El sitio es una pasada, parece la jungla. Un riachuelo flanqueado por juncos y cañas de más de dos metros, y unos enormes chopos desde donde les esperaríamos. Los stands, colocados a casi diez metros de altura nos permitían ver al otro lado del cauce, donde en un pequeño claro, tenían todo levantado de las hozadas.
(vista del comedero desde el stand)

El tiradero esta vez quedaba algo más cerca que la vez anterior. 18 metros en el lugar más alejado y 14 en el más próximo. El aire estaba perfecto y fijo, y esta vez nos habíamos puesto aún con el sol fuera, así que las expectativas eran más que buenas.
(a casi 10 metros de altura)

La tarde fue dejando sitio a la noche, y el ruido de los pájaros al del discurrir del agua. Cuando nos quisimos dar cuenta llevábamos casi dos horas sentados esperando, y un ruido entre las cañas nos sacó de la duermevela.
Javi me señala con el dedo y me indica donde lo está escuchando. Le tenemos a la derecha del comedero y parece estar entretenido hozando a unos metros del comedero. Los segundos se transforman en minutos mientras fijamos toda nuestra concentración en los ruidos. Se lo ha tragado la tierra....

¡¡Pero si le hemos escuchado aquí mismo hace dos minutos?!?!

Un pequeño crujido de una rama en el lado opuesto del comedero nos da un vuelco al corazón. Javi, me apremia para que me prepare, y colocando el disparador en el loop cojo aire intentando bajar las pulsaciones.
Un minuto, cinco, veinte....nada! Ni un ruido, ni un movimiento...pero ambos sabemos que está ahí. Javi me dice que está en el mismo margen de la abierta. Que lleva parado todo el rato a la "espera de acontecimientos". Este no es el machete tempranero. Éste es un cochino importante!!
Esperamos, no hay prisa, si hace falta veo amanecer subido a este chopo (Javi me dice que ni loco!! jejeje). Finalmente parece que se decide, de nuevo le escuchamos moverse entre los juncos perfectamente, bordeando el comedero por lo espero. Parece que va a dar la vuelta entera pero al llegar al río coge la orilla arriba y desaparece. Cuando nos queremos dar cuenta el reloj marca las 12:40h y hace una rasca importante (sobretodo los pies que estaban mojados).
Le damos treinta minutos de margen antes de quitarnos sin hacer ruido y dejando el comedero tranquilo.

Esa noche no entraron, y la siguiente casi no tocaron la comida. No se ha vuelto a ver al machete tempranero...sin duda todo apunta a que hay un nuevo "señor" que no deja que nadie toque la comida.
Esta semana, si el tiempo y el viento lo permite intentaremos hacer bueno el refrán de "a la tercera va la vencida"!!

Hasta entonces!
A.U.L.C.