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viernes, 31 de agosto de 2012

A la tercera (o a la sexta) va la vencida!

Ya se acabó el verano; bueno, a mí se me acabó el verano mejor dicho.
Cierto es que aunque se me ha pasado muy rápido (como todas las cosas buenas) he tenido ocasión de escaparme al campo más de lo que en un principio tenía pensado, así que tengo bastantes cosillas pendientes de escribir, aunque debido a la falta de tiempo y a que no me he podido conectar más que un par de veces seguramente queden en el tintero a excepción de alguna captura importante del jefe que en cuanto recupere las fotos colgaré.
Este post sin embargo es "reciente" vamos... de hace unas horas...

Unas semanas atrás Javi y yo hacíamos varios intentos a un cochino que entraba asiduamente a un comedero al que no fuimos capaces ni de ver, el cual por cierto dejó de entrar durante las vacaciones (todo el mundo merece un descanso, jejeje) y ha sido reincorporarme al trabajo y recibir una llamada de Javi diciendo que volvía a visitarnos nuestro cochino, así que hace 5 días nos estabamos subiendo de nuevo a los chopos. Le escuchamos a nuestras espaldas e imaginamos que nos cortaba el rastro de llegada al puesto pues no dio la vuelta completa no apareciendo en la plaza.

 (tomando las precauciones necesarias)
El  Miércoles segundo intento (o quinto contando con los anteriores a las vacaciones). Esta vez tomamos la precaución de entrar por el agua para no dejar rastro. Hicimos todo bien, pero nuestro invitado debía estar viendo, como todo el mundo a excepción nuestra, el Mardid-Barça y a la cita solo aparecieron "Pepa" (así hemos bautizado cariñosamente a una rata de casi medio metro a la que vemos todos los días) "Lucy" (una pata alicortada que monta una escandalera cada vez que sube aguas arriba) y a nuestra espalda como todas las noches el gran duque vigilante desde su apostadero.

Anoche (Jueves) volvimos a intentarlo. Entramos con los pies en el agua y sin hacer ruido. Habíamos cogido unas cuantas plumas de paloma que llevabamos en el bolsillo para comprobar el aire de cuándo en cuándo y finalmente a las 20:30 estábamos subidos y en posición. No tardamos en escuchar río abajo a Lucy que venía formando la escandalera de cada tarde.


El aire sopla violentamente y el tronco se mueve como si fuese un junco! Poco antes de las nueve unos ruidos en el comedero nos ponen en alerta. La luna que ya ha salido se cuela entre las ramas descubriendo a Pepa, que una noche más nos visita. Escuchamos algo acercarse por lo apretado de nuestra espalda y nos pone el corazón a mil. Lo tenemos debajo del árbol...CUAK CUAK CUAK!! Coño con la pata qué susto nos ha pegado!! Venía formando un alboroto que ya pensábamos que se trataba del cochino!

Mientras nos reimos por el susto que nos ha pegado, veo como a Javi se le cambia la cara clavando los ojos por nuestra izquierda. Rápidamente cambia la flecha y me indica que se acerca por la orilla contraria un raposo. Ya le veo con los prismáticos, 22m a nuestra izquierda parado.

 - Lo tiro?
 - Si llega al comedero y se te atraviesa...Sí.
Furtivamente se acerca entre los juncos y en un rápido movimiento coge una paloma y se mete en lo espeso. Qué cabroncete...anda que se iba a quedar comiéndosela a la luz de la luna!!

 (los chopos se movían como juncos)

De nuevo un ruido por la izquierda nos pone en aviso aunque en un principio pensamos que se trata del zorro nuestra atención se multiplica al escuchar un animal atravezar los juntos del cauce. Al minuto Javi me confirma que ha visto al cochino cruzar una pequeña abierta y que se dirige al comedero.

El silencio se rompe al poco con el mascar del grano. Con los prismáticos confirmo que el cochino está ya en el comedero. Le indico a Javi que ya está ahí y le cedo los prismáticos para que valore la situación. Lo tenemos comiendo de cara en la zona de sombra y junto al tronco por lo que sin los primáticos apenas se adivina la silueta.

Con gestos me indica que lo va a dejar comer tranquilo y va a esperar a tirar cuando salga a la plaza. Los minutos parecen horas y los 18 metros que nos separan parecen la mitad...


El guarro cambia su posición y dando la vuelta al tronco empieza a comer por la derecha del comedero. Más de diez minutos y el guarro apenas ha levantado un par de veces la cabeza de la comida. Le digo a Javi que lo tire, que no parece que vaya a salir al claro. Está tres cuarteado de culo en una posición bastante buena y el medidor marca 17.

Tomada la decisión, abre el arco despacio, ancla, enciende la luz....FOK!! El guarro sale como un misil rompiendo monte describiendo un circulo hacia la izquierda para a los 30m desplomarse entre unos juntos donde escuchamos el característico gorgojeo antes de que reine de nuevo el silencio.

Todo son abrazos y saltos sin romper el silencio que ha quedado en el ambiente!! Por fin!! Después de unas cuantas intentonas hemos conseguido hacernos con el!! Estamos deseando bajarnos a verle, pero esperamos un rato prudencial mientras comentamos el tiro y el acierto en la decisión de tirarlo donde estaba y no haber esperado a que saliera pues con la luna clareando, poco probable era que se hubiese asomado.

Bajamos al tiro y vemos la arrancada. No encontramos sangre, ni la flecha...Sabemos que está muerto a pocos metros pero no somos capaces de cogerle el rastro. Finalmente nos acercamos a donde intuíamos que estaría y lo encontramos. Qué subidón!! Ahí estaba el primer cochino con arco cobrado en la finca!!

 (la flecha no atravesó al impactar con la paleta del lado contrario y no fuimos capaces de sacarla para la foto!)

Nos llevamos una sorpresa al comprobar que no se trataba de "nuestro" cochino, sino de uno más pequeño que alguna vez había merodeado por allí. Así que nos quedamos algo "contrariados" por la confusión aunque con la ilusión de saber que aún anda vivito y coleando el que nos ha ganado la partida más veces, y que si el nos lo permite, seguiremos jugándola!!

 (a la sexta va la vencida!!)

Hasta la próxima!
A.U.L.C.