Páginas vistas en total

martes, 30 de octubre de 2012

El corzo de la cascada (por Talo Tejada)

Por fin llegó el 10 de Julio y se abrió la veda de nuestro querido corzo. 
Después de varias salida al campo viendo  muchas corzas, una de ellas me saluda todos los días y me llama por mi nombre, pero no hay galán que se le acerque! Voy andando por la vereda de la cascada que todos los veranos me ha dado muy buenos resultados, en cuanto a corzos se refiere, y donde tengo localizado varios.
(la corza con la que me cruzaba todos los días)
Comienzo a andar y a mitad de la vereda localizo un venado bastante bonito aún con correa  pero me hace ilusión verlo ya que parece que puede ser un buen candidato para ir tras él esta berrea. Sigo con mi rececho y de repente escucho unos pasitos en el boquete de los corzos (lo llamamos así porque es el sitio donde más corzos se han visto siempre, los únicos dos corzos que tengo yo del Jautor los he matado allí) pero después de estar una media hora solo eran muflonas con las crías y algún que otro machito, por lo que sigo mi camino.
Se me ha hecho bastante tarde, pero me apresuro para asomarme a una zona donde durante la primavera había un corzo que me había ganado la partida cuatro ó cinco veces, ladrándome siempre él a mi primero, pero hoy he decidido entrarle al contrario de cómo lo hago siempre. Antes de asomarme donde lo tengo localizado escucho unas carreritas cortas y poco ruidosas, típico ruido que hacen los corzos y ya se me pone el corazón a cien. La vereda está bastante sucia, pero no puedo salirme de ella porque hay muchísima hojarasca y sería montar una escandalera, así que decido asomarme a gatas para intentar que no me vean. Sigo escuchando esas carreritas pero no localizo nada y se me está echando la noche encima. De repente entre los brezos veo una pareja de corzos correteando, a unos 100 metros (los que conozcáis esa zona o cualquiera de los alcornocales de brezos y quejigos, sabréis que ver algo a esa distancia es casi imposible) y veo que el macho se queda atrás, y sin pensármelo dos veces en cuanto asoma por detrás de un quejigo le pego el tiro y cae en el sitio.
Cuando veo que está cayendo me doy cuenta de que no es el corzo que llevo todo el año buscando, ya que es un corzo bastante pequeño y con las cuernas partidas, así que ante mi desilusión y mosqueo no le hice ni una foto (único animal que no le tengo hecha ninguna foto) y cuando se lo digo a mi padre, éste me intenta consolar diciéndome que esas cosas pasan y que así se aprende.
Cuatro días después volvemos al campo de madrugada, decido ir por la misma vereda a buscar el corzo que me tiene loco. Cuando llego a la cascada me encuentro a la misma corza de siempre, ésta vez estaba encamada y paso por detrás y no se da ni cuenta, o que ya está acostumbrada a verme y ni se asusta de mi! Empiezo a andar por la vereda de la cascada en y en el primer boquetón escucho un ruidito y era otra corza que estaba bebiendo agua, pero me ve y sale corriendo ladrándome, así que decido esperar un poco antes de seguir mi camino. Justo antes de asomarme al boquete de los corzos siempre me gusta asomarme por unas piedras desde donde se ve el arroyo, y con lo seco que está este verano el campo es de los pocos sitios donde hay agua limpia. Antes de asomarme escucho unos pasitos y me pongo ya nervioso, y entonces me pongo a darle vueltas como puedo asomarme, ya que si hay algún bicho abajo es muy fácil que me vea, ya que me asomo por el viso, así que decido dejar el rifle apoyado en una piedra y asomarme arrastrándome. Me asomo y veo una corza, pero sigo escuchando pasos y veo que la corza no se mueve. Así que después de unos cinco minutos veo que por la derecha se le acerca un corzo, y me pongo a mirarlo muy bien ya que no quiero volver a cometer otro error como el ya relatado. Por fin consigo verlo bien y me gusta, es un corzo viejo que viene a menos, así que me doy la vuelta y voy a por el rifle y me dispongo a tirarlo, cuando lo tiro veo que  el corzo ha hecho algo raro y corre hacia mí, por lo que me pasa corriendo a unos 10 metros pegándole otro tiro, veo que le vuelvo a enganchar pero sigue corriendo hacia el boquete. Está muy tocado y quiero apresurarme en rematarlo para que no sufra.
Después de la alegría de haber abatido este bonito corzo me voy hacia abajo a buscar la moto para cargarlo, andando por el carril de repente me encuentro José el guarda que había escuchado los tiros y se ha acercado, así que voy a enseñarle el corzo y me dice que lo montemos en el Land Rover que va a ser más cómodo que en la moto y que me lo acerca a la casa.
(el morisco de la cascada tras cobrarlo "cosido" a tiros)
Me dice que le gusta bastante el corzo, que además es de los que hay que matar por ser un corzo viejo que viene a menos, así que me quedo más contento después de lo del otro día a lo que sigo dándole vueltas!
Después me voy a ver la trampa de cochinos que dejamos montada el día anterior y para mi sorpresa tenemos un cochino cogido, así que no queda otra que aliñarlo! Aunque mi padre insistía en que no me pudiese nervioso (obviamente no se va a ir) salía mi instinto natural y me ponía como un flan, pero conseguí templarlos por un momento.
Una vez cobrado el cochino lo llevamos a la casa. Es una mañana histórica, ya que aunque el cochino haya sido con ayuda de la trampa es la primera vez en mi vida que mato dos bichos a rececho el mismo día, y ya ni que decir en la misma mañana.
(el autor con el doblete)
A todos los amigos que le cuento que he matado un corzo y un cochino en una mañana en El Jautor no se lo creen! Si cobrar uno sólo es muy difícil y se precisa de muchísima suerte... para matar dos ni te digo!!
T.T.O.

sábado, 27 de octubre de 2012

Resumen del verano en imágenes

Como parece imposible que me ponga al día con el blog...voy a poner un resumen del verano con una secuencia de imágenes a las que acompañaré con algún breve comentario!

Día de apertura de la media veda en Andalucía. Acompaño al jefe al Cubo a tirar unas palomas. Nos volvemos a casa habiendo pegado los primeros tiros y con 4 tórtolas y 8 palomas cobradas.


Segunda espera de una tanda de 4 en las que tuve a los cochinos en todas al rededor mío. En esta me acompaña Claudio (que es el que toma la foto). Nos entró una cierva, 4 cochinos por la espalda, y dos al comedero, uno de los cuales tremendo, al que estuve esperando que se atravesase comiendo para tirarlo y como suele pasar no me dio la opción, perdiendo la oportunidad de triar un magnífico cochino de más de 100kg!! Fueron varias la veces que me acordé de tener un arco en las manos...y no el rifle! jejeje

Este magnífico morisco (que a la postre ha dado Medalla de Plata) es el que vi durante una de las esperas antes mencionadas. Le comenté al jefe lo de su avistamiento, y durante la segunda tarde que estaba subido al árbol escuché un tiro...Estaba casi seguro de qué había sido y esperaba que hubiera tenido buen resultado. A los dos minutos me llega esta foto al móvil, y me llama el jefe para comentarme el lance. Qué tío con más suerte!!! Este año está que se sale! Ha cobrado uno precioso en Burgos y ahora le tocaba a un morisco dar la cara...Me alegro por el, aunque vuelvo a acordarme del arco...jejeje Le comenté que le iba a tocar esperarme pues aun no era de noche y yo tenía expectativas de que volviesen a aparecer por el comedero los cochinos de la tarde anterior, y este vez me había prometido a mí mismo estar más "espabilado".
En cuanto que se hizo de noche, pero con la suficiente luz para distinguir las siluetas dos cochinos medianos entraron al comedero. Yo estaba como un flan!! pero diligente y paciente esperé a que me diera alguno de los dos el costado. El portazo de un coche en la lejanía me dio la oportunidad. Uno de los dos animales levantó la cabeza y se cuarteó ligeramente en dirección al ruido. Aproveché para abrir el arco y apuntando con rapidez le coloqué el primer pin. La suelta me pareció el estallido de un rifle en el silencio de la noche y el inconfundible FOCC!! dibujó una sonrisa nerviosa en mi cara a la vez que intentaba bajar las pulsaciones para que no me diese un infarto!! Primera suelta con el arco!!! Y había hecho chicha!!! Vaya subidón!!! Al disparo los cochinos han salido trotando no muy asustados, pero yo se que hay uno que va listo! Llamo al jefe que me venga a buscar y al acercarnos al tiro encuentro la flecha llena de sangre y un rastro relativamente importante y fácil de seguir. Lo dejamos para la mañana siguiente.

El árbol donde está el puesto vista desde el comedero. 14 metros desde el punto más alejado y 8 en el más próximo.
El escenario ha cambiado radicalmente. Por motivos que no vienen al caso me es imposible acercarme a primera hora de la mañana a pistear, y solo a las 16h (de Agosto) con 35º puedo acercarme a intentar cobrar el cochino. Boga se ha venido conmigo, y meno mal! porque el abundante rastro de sangre que por la noche se veía con facilidad apenas se encuentra ahora ya que con el calor se ha secado la sangre.

Coágulos de sangre...apenas si se venían comparado con la noche anterior. Seguí el rastro algo más de un centenar de metros, teniendo que meterme incluso a gatas por los túneles de zarzas, pero al llegar a la caja de un arroyo, perdimos el rastro, y Boga se tumbó a la sombra mirándome con cara de...No lo cobramos.

Tras dos horas de pasar calor, sudor, pinchos y garrapatas no me quedó más remedio que dar por finalizada la búsqueda y renunciar a encontrar la primera pieza que hubiese cobrado con el arco!!

No toda la suerte ha sido para mal!! Esta foto es del tiradón casi sin querer que me sirvió para batir mi récord de palomas y para conseguir unas pocas "para el guiso"

Resultado del guiso de torcaces con judiones...bestial!! Claramente una receta que ya he incorporado a mi "libro de cocina gastronómica"

Esta imagen (realizada por un buen amigo y mejor fotógrafo) la pongo como resumen de todos los intentos que he hecho a los corzos con el arco...en los que no he conseguido ni abrir el arco aun habiendo visto mucha caza. Esto del arco es lo que tiene, cuando más difícil más me engancha!!

La siguiente entrada será de la berrea y de mi estreno como arquero!
Hasta entonces!!

A.U.L.C.

martes, 9 de octubre de 2012

Preparación del trofeo de Corzo II

Con algo de retraso por las vacaciones y demás follones veraniegos sigo sin dedicarle el tiempo que me gustaría al blog, y se me va a cumulando las fotos y las historias que contar...espero que en breve lo pueda poner al día:

Parte (I)
Parte (II)
En la primera entrada de la preparación del trofeo del corzo veíamos los procesos de "pelado", la cocción del cráneo, la limpieza y descarnado de este una vez cocido y el blanqueado con agua oxigenada.

El estado del corzo a estas alturas y tras haber dejado que seque un par de días tras el blanqueado debe ser algo así:
(imagen de un corzo tras las primera preparación)

El material que vamos a utilizar es:
Un taladro, una prensa pequeña, distintas discos de lijar y de pulir, pasta de pulir, un pincel, betún de judea y aguarrás.

(parte del material a utilizar)

Yo tengo el "banco de trabajo" en la terraza de casa y con la pequeña prensa, fijada a un elemento vertical, sujeto el taladro para poder tener las dos manos libres y poder trabajar con mayor libertad.

 (arriba lija grano medio, abajo lija grano fino y a la derecha disco de pulir con la pasta)

Yo le dedico unos 5-7 minutos por disco teniendo especial cuidado con los huecos de la nariz e intentando siempre hacer girar el disco de arriba hacia abajo, es decir, que el giro vaya de "la frente hacia la nariz" para evitar enganchones que haría saltar por los aires los frágiles huesecillos de la zona nasal.

(cráneo pulido (izquierda) y otro simplemente lijado (derecha))

La siguiente labor es la de colorear la parte de las rosetas que por causa de la cocción o por el agua oxigenada hayan quedado blanquecinas.
OJO este proceso anula la posibilidad de una posterior homologación oficial, ya que el tintado de las cuernas es motivo de nulidad de homologación


Para evitar que el betún manche o salpique el cráneo, lo que yo hago es envolverlo en film transparente de cocina. En un pequeño recipiente se diluye el betún con aguarrás para que no quede muy oscuro y vamos probando en un papel o cartón hasta que consideremos que hemos conseguido el tono similar al de la cuerna a colorear.
(en el corzo de la izquierda se aprecia perfectamente el antes y el después)

Con un poco de paciencia es fácil conseguir un buen resultado que una vez seco será difícil distinguir hasta donde se ha coloreado.

(Resultado final de los corzos. Nótese el grande la de izquierda sin tintar puesto que estaba pendiente de homologar y que finalmente dio medalla de oro)

El resultado final es de los trofeos perfectamente limpios, lijados y pulidos, y listos para montarlos en un plafón (de la manera más sencilla y habitual) o en una peana. Yo tengo una manera algo distinto (a mi criterio mejor que el habitual) que espero poder contarlo en el próximo post, y parte final. También tengo una entrada preparada sobre cómo homologar un trofeo de corzo, pero eso como digo será a la siguiente.

Hasta entonces!
A.U.L.C.