Parte (I)
Parte (II)
En la primera entrada de la preparación del trofeo del corzo veíamos los procesos de "pelado", la cocción del cráneo, la limpieza y descarnado de este una vez cocido y el blanqueado con agua oxigenada.
El estado del corzo a estas alturas y tras haber dejado que seque un par de días tras el blanqueado debe ser algo así:
(imagen de un corzo tras las primera preparación)
El material que vamos a utilizar es:
Un taladro, una prensa pequeña, distintas discos de lijar y de pulir, pasta de pulir, un pincel, betún de judea y aguarrás.
(parte del material a utilizar)
Yo tengo el "banco de trabajo" en la terraza de casa y con la pequeña prensa, fijada a un elemento vertical, sujeto el taladro para poder tener las dos manos libres y poder trabajar con mayor libertad.
(arriba lija grano medio, abajo lija grano fino y a la derecha disco de pulir con la pasta)
Yo le dedico unos 5-7 minutos por disco teniendo especial cuidado con los huecos de la nariz e intentando siempre hacer girar el disco de arriba hacia abajo, es decir, que el giro vaya de "la frente hacia la nariz" para evitar enganchones que haría saltar por los aires los frágiles huesecillos de la zona nasal.
(cráneo pulido (izquierda) y otro simplemente lijado (derecha))
La siguiente labor es la de colorear la parte de las rosetas que por causa de la cocción o por el agua oxigenada hayan quedado blanquecinas.
OJO este proceso anula la posibilidad de una posterior homologación oficial, ya que el tintado de las cuernas es motivo de nulidad de homologación
Para evitar que el betún manche o salpique el cráneo, lo que yo hago es envolverlo en film transparente de cocina. En un pequeño recipiente se diluye el betún con aguarrás para que no quede muy oscuro y vamos probando en un papel o cartón hasta que consideremos que hemos conseguido el tono similar al de la cuerna a colorear.
(en el corzo de la izquierda se aprecia perfectamente el antes y el después)
Con un poco de paciencia es fácil conseguir un buen resultado que una vez seco será difícil distinguir hasta donde se ha coloreado.
(Resultado final de los corzos. Nótese el grande la de izquierda sin tintar puesto que estaba pendiente de homologar y que finalmente dio medalla de oro)
El resultado final es de los trofeos perfectamente limpios, lijados y pulidos, y listos para montarlos en un plafón (de la manera más sencilla y habitual) o en una peana. Yo tengo una manera algo distinto (a mi criterio mejor que el habitual) que espero poder contarlo en el próximo post, y parte final. También tengo una entrada preparada sobre cómo homologar un trofeo de corzo, pero eso como digo será a la siguiente.
Hasta entonces!
A.U.L.C.









