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jueves, 20 de junio de 2013

"El corzo nocturno" (por Fernando Llanza)

Lo primero que tengo que escribir para poneros en situación es que en esta historia no habrá ningún “PUM” que haga eco a kilómetros de distancia, y que tanta ilusión produce en las monterías cuando lo escuchas en los puestos colindantes. En esta ocasión solo se escuchara un “PLOF” sonido que produce la flecha al impactar contra un animal, al que se oye masticar, respirar y casi hasta latir su corazón por la proximidad a la que se encuentra el que le quiere arrebatar la vida.
Llevo dos años y pico paseando el arco por el campo, y casi siempre he cazado en espera con él, porque recechar con arco me parece que solo está al alcance de unos pocos, entre los que no me encuentro por ahora. En estos dos años he conseguido cobrar algunos guarros, corzas y una gama, pero teniendo una finca en Guadalajara con bastante densidad corcera no conseguía hacerme con ningún corzo que de verdad valiera la pena. He tenido corzos jóvenes comiendo muy cerca, y el único grande lo tire el año pasado, pero tras rozarlo en una pata no conseguí cobrarlo. Por lo que cazar un corzo esta temporada 2013 era el gran desafío.
Pues bien el fin de semana del 15 de junio del 2013 puedo decir que los planetas se alinearon y que el milagro sucedió, de la forma que a continuación os escribo:

El viernes 14 invite a dos amigos a casa a realizar esperas con arco, Garnica al que le debo mucho, ya que fue él quien me hizo picarme en este mundillo y Arturo, otro gran cazador con arco, si no ahora, en breves ya que afición no le falta. Los deje en sus respectivos puestos y yo me puse a un corzo grande (calculo que plata) que tengo visto.
Pues bien este día no fue el importante, más bien fue la antesala, porque en mi espera me entro el corzo en cuestión, al que tengo muy visto en las trail cams o cámaras de vigilancia, a la última luz de la tarde. Casi hace que se me salga el corazón por la boca literalmente hablando. Cuando iba a soltar la flecha el corzo rehusó y se puso a trotar dándome el culo, lo que me impidió la suelta y me hizo enfadarme conmigo mismo por haber abierto precipitadamente el arco.
¡Torpe! Lo cuento porque me dio la experiencia suficiente para que al día siguiente, no cometiera el mismo error.
(foto del corzo del día anterior)
El sábado llegó otro gran amigo, Rodrigo, gran aficionado a las monterías y a los grandes verracos abulenses. Después de dejarlo en su puesto, decidí ponerme en una bola de sal donde las cámaras llevaban 3 años seguidos cogiendo un corzo...
¿Tres años seguidos? Sí tres años seguidos. La explicación es que este corzo era casi por completo un corzo nocturno, y solo una vez lo he conseguido captar de día con las cámaras de vigilancia, lo que le había proporcionado una calma que otros corzos con costumbres más diurnas no suelen tener.
(fotos del seguimiento del "corzo nocturno". Se aprecia que este año ya iba a menos) 

En toda la tarde no me entro nada de nada, y habíamos hablado de quitarnos en cuanto no se pudiera ver con la luz natural, esperando que a última hora en el puesto de Rodrigo algún marrano apareciera al maíz, o que diese la cara “mi corzo nocturno” dispuesto a intentar chupar algo de sal de ese palo que podía llegar a ser su perdición.

(bola de sal desde debajo de la encina a la que me subo)

A las 10:15 recibo un whats app de mi vecino de finca preguntándome si podía venir a cenar. Acto seguido escribí a Rodrigo para avisarle que nos tendríamos que quitar un cuarto de hora antes para no cenar demasiado tarde y le compensara así venir.
A las 10:25 con la luz únicamente del resplandor Vignau, mi vecino y compañero de correduras por la alcarria, me dice que está entrando por el carril de la finca, así que cojo los prismáticos para hacer el último barrido antes de quitarme del puesto. Cuál es mi sorpresa cuando una sombra aparece en medio del bálago.
Los gestos del corzo me resultaban familiares, más aún su cuerna casi negra. Aunque nunca lo había conseguido ver, gracias a las cámaras era como ver a un amigo íntimo. Lo reconocí al instante al mirar por los prismáticos y seguidamente los deje caer en mi pecho con los característicos síntomas de nerviosismo. ¿¡Ahora que hago!? Escribo otra vez a Vignau para que apague el coche y me espere unos minutos más (ya no sé si iba a ser demasiado oscuro), cosa que este acata sin rechistar, aunque no sé si en persona a lo mejor algún suspiro habría sacado.
Cuando vuelvo a mirar por los prismáticos a esos 70 metros veo que el corzo se ha movido. ¡Maldito chat! Hay que estar loco para ponerse a chatear con alguien con el corzo tan cerca…pero de detrás de un pino de la repoblación (a 30 metros del puesto donde me encontraba) vuelvo a ver la sombra del “nocturno”. La luz escaseaba pero era suficiente para verlo con los prismáticos y para realizar un tiro cercano. Sabiendo lo que me había pasado el día anterior intento serenarme e ilógicamente lo consigo.
¡Ya está aquí!, se acerca a la bola de sal que está situada a 24 metros de la encina en la que me encuentro. Dejo que se confié un minuto, no me iba a pasar lo mismo que con el grande del día anterior. Abro las 66 libras del arco con una facilidad que ni Sansón derribando pilares! Cuando lo tengo metido en el visor el corzo está lamiendo el palo, por lo que se encuentra tranquilo y bien colocado, le pongo el pin encima de la caja y suelto…. ¡Perfecto!
¡PLOFF!...me parece que se me ha ido un poco trasero, pero la sensación es buena!
Escribo a mis amigos contándoles lo ocurrido, bajo del árbol y al ver que la flecha no tiene toda la sangre que debería tener y que huele un poco a tripa decido que hasta que pasen unas horas no vamos a venir con el perro. El flechazo no era tan bueno como me había parecido.
Cenamos los tres que estábamos en casa acompañados de algún “zumo vitaminado”, riendo y haciendo bromas de todo lo ocurrido. Rodrigo, que siempre me critica por cazar con arco ya empieza a poner en duda tanto a mi perro como el cobro del animal. Así que pasadas tres horas eternas y después de la cena no aguantamos más, cojo a mi Jack russell, (mi ojito derecho) y al lio.
Nos bajamos del viejo Toyota que lleva más tiempo casi que yo en casa, le pongo la traílla al perro y nos lleva sin perder el rastro ni un segundo a lo que seguro es el corzo. Se nota en su actitud que está cerca y cuando menos lo esperamos, ahí está!! Tumbado a escasos 50 metros de donde lo he tirado, pero para nuestro asombro tiene la cabeza alta. Me echo para atrás sacando el cuchillo, no dejo que el perro lo muerda porque sé que a la mínima se levanta. Cuando estoy a menos de un metro creyendo que voy a poder meter el acero en su costado pega un brinco y sale corriendo de aquella manera. Lo persigo con el perro atado creyendo que puedo cogerlo, pero se mete en un inmenso jaral, no suelto al perro porque además de pequeño solo muerde a muerto (lo he comprobado con los guarros).
Mi cara a la vuelta es un poema…regreso con la cabeza gacha los 20 metros que he corrido detrás del animal haciendo el tonto. Mis amigos tienen unas caras parecidas a la mía. Mezcla de asombro y rabia por no haber esperado más tiempo a lo que sabíamos por las señales de la flecha, que no era un tiro limpio. Les pido que no digan nada, que mañana volveremos y que prefiero ni pensar en lo ocurrido, además no hay cosa que me guste menos que no poder terminar con la vida del animal con el menor sufrimiento. Poco se puede hacer hasta mañana con la luz del día…qué sentimientos más malos...
Como era de esperar no duermo ni diez minutos. Estoy en funcionamiento antes que el sol que a las 6:30, hace su aparición y despierto a mi querido padre, que se conoce cada mata de esta finca y le cuento lo ocurrido la noche anterior. Me dice que me acompaña, entre pestañeos de alguien que acaba de abrir los ojos. Rodrigo también viene, no así Vignau que se fue a su finca a las cuatro de la mañana después del bajón que nos produjo ver al corzo desaparecer en el monte.
Decidimos poner a Rodrigo con rifle en un camino que hay al otro lado del jaral por si el corzo siguiese con las mismas fuerzas que el día anterior. En estos casos cualquier precaución es poca. Vuelvo a sacar al jack russell del coche, y al contrario que la noche anterior iba frío como el hielo. Tengo confianza plena en él (se la ha ganado en estos dos últimos años), por lo que me empiezo a asustar. Nos vamos adentrando en el jaral y siempre el mismo sentimiento, hasta que no te metes no sabes lo grande que puede parecer el monte cuando vas buscando algo.
Buff… muchos pensamientos recorren mi mente, pero lo peor es el escalofrió de la gran posibilidad de no encontrar el animal por la tontería de no dejarlo enfriar como se merecía la ocasión y el flechazo trasero.

De repente mi fiel compañero cambia la expresión, sube el hocico como tantas otras veces cuando me ha cobrado los guarros y sale corriendo, pues lo acababa de soltar ya que entre tanta jara la traílla se engancha constantemente. Salgo corriendo detrás suyo y gritando a mi padre un “¡Ya lo lleva!”. Lo que veo es que a los 100 metros el perro se detiene y empieza a morder.
¡Lo ha vuelto a hacer! ¡Sin él no lo cobro! Que ilusión, mi padre llega contándome la escena porque al final él casi estaba más cerca que yo, le clavo el cuchillo porque se notaba que el corzo aunque no se movía estaba con un último aliento en el cuerpo. Ahora sí, perdón por la noche que te he hecho pasar, y gracias por la inmensa alegría que me has causado!!

Sin mi Padre y el perro no cobro el corzo (eso está claro), así que como podéis imaginar es tan suyo como mío. De este lance he aprendido varias cosas, pero una que seguro no se me olvida!!…hay que dejar enfriar los bichos por muchas ganas de cobrarlos que tengas, sobre todo cuando hay dudas si está bien colocado o no el tiro, aunque siempre es más fácil decirlo que hacerlo!
La sensación es la de haber conseguido un sueño. El corzo no tiene un gran trofeo, pero el color oscuro de la cuerna es precioso. Aunque no sea el más grande, lo compensa con lo viejo que es y los rosetones que tiene, lo que aporta un extra a su captura ya que seguro que ha dejado descendencia en el coto!

Gracias a los que compartís esta maravillosa afición conmigo. Os voy a contar muchas veces este lance, por adelantado os digo que me perdonéis!!

Hay lances, que como cazador, merecen ser contados más de una vez…y este, sin duda, es uno de ellos!!

F.LL.

Retomando las buenas costumbres

Si bien soy un tío despistado para algunas cosas, no para las cosas que me divierten, o eso al menos siempre dice mi madre! Así que el que lleve casi 5 meses sin escribir en el blog no ha sido por despiste, ni por olvidarme, lo cierto es que he estado muy liado.

Además es que tengo en el tintero muchas cosas pendientes de colgar (algunas levan escritas casi un año) referente a "taxidermia", y recetas y alguna crónica también cómo no!

Solo adelantaros que este año el rifle lo lleva en la funda desde que se terminó la general, y ahora es el arco el que me acompaña todas las salidas tras los corzos y también en los aguardos. Y aunque en esta temporada veo dificil gastar los precintos de corzo que tengo...es sin duda alguna la que mejor me lo estoy pasando!!

Llevo 11 salidas tras los corzos en las que se he tirado en una de cada dos aproximadamente...y en las demás no he querido tirar!! una verdadera pasada. Así que aunque me ponga al día y antes o después espero poder contaros como consegu2í cobrar tal corzo, lo que ya os adelanto es que otro arquero envenenado, Fernando Llanza, se me "ha adelantado" y está preparando una crónica de su captura que subiremos en los próximos días.



Hasta entonces!
A.U.L.C.

lunes, 21 de enero de 2013

"Coliflores con bechamel" : El Revuelco.

No es una receta de cocina esta entrada que comienzo! El por qué he querido titular así este post tiene su explicación:
El pasado mes de Diciembre, volvía a casa de Jaime a disfrutar de otro día de montería en El Revuelco. El agradable plan de llegada se repetía una vez más. Esta vez nos dieron para cenar unas coliflores con bechamel riquísimas, y comenté a Jaime que ese mismo día había soñado con que mataba un navajero y comía coliflores con bechamel. Las risas y el cachondeito general fueron la comidilla de la tertulia de la cena, a lo que yo insistía que al día siguiente veríamos si tenía razón o no!

El desayuno siempre se me pasa volando esperando el sorteo, pero además esta vez estuve echando una mano así que aún se me pasó más rápido el tiempo hasta que estaba subido en el coche camino de los puestos.
(vista del puesto hacia la izquierda)

(vista hacia la derecha)
Fui de últimos en colocarme, y mientras sacaba el rifle de la funda ya se escuchaban los primeros disparos en la mancha.
Mi puesto, el 1 del Peralejo, estaba cerca de la suelta, que se producía a mi espalda. Jaime, que lo tenía "en frente" a unos cientos de metros, me había avisado que cubriese la retaguardia ya que el año pasado se había colado un cochino al que no le habían podido tirar.

El puesto es precioso, situado en un camino con un cortadero con pastos a la espalda y un gran gargantón delante con un testero al otro lado a unos 150 metros. Además el día no puede ser mejor, de esos que parecen elegidos.

No pasa mucho rato hasta que escucho llegar los camiones con los perros. Desde la suelta los perros ya están latiendo. No quito ojo del monte a mi espalda y los zorzales que asustados me pasan por la cabeza no hacen si no tensionarme más. Una ruidosa carrera entre el monte acelera mis pulsaciones. Rápidamente un cochino salta a la raya algo más lejos de lo que lo esperaba (a unos 80m) cruza justo por el final de carril donde hace viso, así que decido no tirarlo conteniéndome las ganas. Sé va a meter en el gargantón, así que de seguir la misma trayectoria es posible que lo pueda ver en el testero de enfrente. 
Me muevo unos metros hacia mi derecha y efectivamente ahí lo veo subiendo aventajando unas decenas de metros a los perros más rápidos. El primer tiro se lo suelto mientras se tapa entre las copas de las encinas. El segundo más de lo mismo, pero esta vez no veo qué ha pasado pues el monte no me deja ver más. No se qué ha pasado, así que recargo y espero unos segundos hasta que llegan los perros. En ese momento me da un vuelco el corazón al comprobar que se produce un agarre. Le he enganchado!! Cada vez hay más perros, y el quejido de uno de ellos hace que coja el puñal y me apresure a su encuentro. Es una pendiente muy pronunciada, tanto la bajada como la subida, me asombra con que facilidad y velocidad se mueven estos duros moradores!!

Con la lengua fuera y entrando al cochino desde la parte alta de la pendiente me acerco a el. A un par de metros los perros me ven y se apartan dejándome solo!! Coño!! el cochino se encampana y hace ademán de venirse a por mi, por suerte está pegado bien y lo más que consigue es ponerme atacado mientras termino con su sufrimiento. Le hago unas fotos y me vuelvo al puesto resoplando pero con una sonrisa de oreja a oreja!!

Llegamos al tiempo los perreros y yo al puesto, donde les comento el lance y que me ha parecido que un perro iba pinchado en un costado. Cojo aire, me siento en el banquillo y disfruto del momento, qué pasada de lance!! 
No me da tiempo ni de asimilarlo, los perros que ya cazan el laderón de en frente emprenden una segunda ladra hacia mi izquierda. 
¡¡¡AHÍ VA EL VENAOOO!!! El perrero jalea a sus punteros que me están metiendo en venao a tiro. Ayudado por la horquilla le meto en el visor y le suelto el pildorazo. Nada, El venao sigue apareciendo y desapareciendo entre las altas jaras en su desenfrenada huida. Con el segundo tiro el venao pega un aparatoso volteretazo viéndole las patas traseras por encima de las jaras en su caída. Madre mía, que tacazo!! Vaya dos lances en apenas 15 minutos!!

Los perros pronto se vuelven para atrás con el arranque de otra ladra arroyo abajo. 
¡¡¡DINAMIIIITAAA!!! Los perreros voceaban al final del barranco al inicio de una nueva ladra. 

El resto de la montería fue un chorreo de tiros que no cesaban, pero ya no escuchaba los perros, ni hubo movimiento por mi postura. Jaime me avisó de que esperase que tendrían que recogerse los perros y habría posibilidad de que se moviese algo, pero no volvieron por mi barranco, y esperé que llegasen a recogerme y de la que estábamos nos fuimos a traernos al cochinos al remolque. El guarro, que no pasaría de los 65kg, nos dio su guerra para subirlo. Mas tarde hicimos lo mismo con el venadete, al que por cierto no había podido ni ver. 


Fuimos a recoger las últimas reses antes de llegar a la casa, donde la gente ya esperaba en la junta tras haber disfrutado de un buen guiso al que los que llegábamos estábamos deseosos de rendirle cuentas!!

Cuando aparecimos en la casa con el navajero, entre los que habíamos cenado juntos la noche anterior volvía de nuevo el cachondeito a cuenta de las coliflores!! Si ya os lo decía yo!! jejeje

A la junta llegaron 33 cochinos (cinco navajeros), 6 ciervas y un venao...el de un servidor!! En general la montería se dio bien, tirando casi todos los puestos, lo que confirmaba lo que nos había contado Jaime acerca del buen estado en que estaba la mancha, y eso que se quedaron muchos cochinos en el monte, ya que los perros no daban a basto!! Así que habrá que volver a comprobar si fueron muchos o pocos los que burlaron a los perros!!!
(los colmillos del navajero del post recién sacados)
Hasta entonces!
A.U.L.C.

jueves, 10 de enero de 2013

Zorzales, en todas sus modalidades.

Durante el pasado mes de Diciembre pude disfrutar de varias jornadas tras los zorzales, en los que obtuve distinto resultados practicando además todas las posibles modalidades de su caza con escopeta.

Al paso:
La primera toma de contacto con la de dos caños tras los zorzales fue cerca de Talavera. Jaime me llamó para comentarme un sitio donde poder hacer una tirada divertida, en donde había conseguido la semana anterior casi llegar al centenar cobrados. Así que el jefe (que andaba por los madriles) y yo nos fuimos a intentar hacer una tirada de mañana y volver como siempre apresurados a Madrid.


El paso era de entrada a un bonito olivar. Pronto nos dispusimos en los sitios elegidos mientras las primeras luces descubrían los olivos que nos rodeaban y los delatores "CHIIIP" nos hacían probar suerte con los primeros que entraban rápido entre las copas de los olivos.

Jaime y yo teníamos "un pique pendiente" desde la pasada temporada en donde le mojé la oreja, jejeje y los zorzales que descolgaba de las nubes no presagiaban un resultado a mi favor!!

No había muchos, pero con un entrar cansino íbamos pegando los tiros salteados, y poco a poco el número de zorzales en la percha iba aumentando  Sobre las 11h dimos por concluida la tirada y empezamos el cobro de aquellos que habían caído más alejados de los puestos. Seguían pasando mientras cobrábamos y tentados estuvimos de volver a ponernos...nunca parece buen momento para quitarse cuando te pones al paso.

Al final Jaime cobró 38 de los 43 que consiguió bajar, cobrando nosotros 30 de los 32 que conseguimos abatir. Parece imposible perder zorzales en un olivar limpio...y sin embargo te los dejas a los mismos pies del puesto como estén boca abajo!
(una percha que supere las dos docenas ya no se cobran con tanta facilidad)

En bucheos:
Nos juntamos unos cuantos y tras una tostada en El Cuervo, empezamos en el "Guijo chico". El campo estaba muy embarrado lo que hacía que entre zona y zona nos encontrásemos con algún problemilla en los carriles que no dejaba de ser por otro lado parte de los lances camperos que te encuentras en días así!

(foto de grupo en el momento del tapeo)

El día para mí tuvo un incentivo especial, ya que era el primer día que me llevaba de "morralera" mi hija mayor, Candela, que a falta de unos meses para cumplir los tres años, se portó como una jabata y aguantó media jornada como una autentica aficionada. No quiero que aborrezca el campo por llevármela demasiado pronto, pero lo cierto es que me lo pasé como un enano viendo cómo cobraba los zorzales que veía caer, y como los guardaba diciendo que eran para la cena! jejeje.

(la secretaria con su primer zorzal cobrado)
Los resultados estuvieron al nivel de las expectativas, y cobramos entre nueve escopetas 160 zorzales y una torcaz. Yo no estuve muy fino pero conseguí cobrar 16, con ayuda de la enana así que me volví a casa encantado. Una pena que no me pude quedar al guiso que había preparado Jeroma, que sin duda hubiese sido el colofón a un día de campo fantástico entre amigos.


Al Salto:
Los zorzales al salto son una modalidad que quizás sea la que más se está popularizando en los últimos años. Esto se debe principalmente a que es una cacería que es sencilla, no necesita de una orgánica específica, y permite hacer un aprovechamiento de los zorzales en aquellos sitios que por falta de concentración de éstos, o por no tener definidos los pasos donde tirarlos.

A mi es una modalidad que me encanta, claro está que es de todas en la que menor número de capturas se consigue, sin embargo permite trabajarse cada captura, cazar con el perro que si bien con este ave no tiene una función de levantamiento y muestra colabora en su cobro. No es raro además que la jornada de zorzales en mano te regale alguna sorpresa como el cobro de otras especies cinegéticas, como agachonas, becadas, o algún pato. Esta modalidad obtiene los resultados óptimos cuando son dos los cazadores, y llevando la mano a la par se cobran los zorzales que normalmente salen raseros hacia los laterales. Cuando un cazador efectúa algún disparo, inmediatamente es el segundo cazador el que entra en juego ya que de haber algún otro zorzal por la zona volará hacia éste asustado de los disparos del primero.

Volvíamos al Cubo Carletes, Jose (el Terry) y yo para ver si conseguíamos colgarnos en la percha algún zorzalillo. Empezamos por la prebalsa con la idea de tirar algún pato si los hubiere, pero no lo hicimos bien, y el bando de cucharas se nos escapó sin que ninguno pudiésemos tirarlos.

De los arroyos y pequeñas motillas de monte iban saliendo zorzales a nuestro paso. Lo que hacíamos es que turnándonos uno de los tres esperaba puesto al final de la zona a cazar para intentar de algún modo cubrir las posibles salidas de los pájaros. Carletes empezó con dos zorzales seguidos abatidos, de los que no cobramos ninguno...eso es otro inconveniente, la cobranza! Hay que salir sin demora y sin perder de vista el lugar donde lo hemos visto caer porque como nos despistemos es fácil que los perdamos.

Yo tuve un "puesto" donde eché el día. Empecé con un doblete al llegar al sitio y conseguí abatir hasta media docena más hasta que llegaron cazando a mi. Cuando les pedí ayuda para cobrar los que había matado en apenas unos minutos no se lo creían!

Al llegar a la cantera decidimos asomarnos a ver si hubiera algún pato en el agua y vimos que había alguna focha. Con la idea de que el perro de Jose intentase un cobro en el agua bajamos hasta la orilla y de pronto salieron un par de patos. El primero se fue de rositas pero el otro me entró precioso y de un certero disparo (con plomo 9) cayó al agua fulminado. Boga, se lanzó al agua a mis ánimos y lo cobró estupendamente.
(un precioso macho de porrón común, primero que cobro en mi vida)

Jose mató un par de fochas que se arrancaron de unos juncos al acercarnos con el perro y éste las cobró bastante bien para ser el primer cobro en agua.

(nota personal: el próximo día llevar un sacacorchos para poder abrir la botella, jejeje)

Un descanso merecido para coger fuerzas, dejar las piezas cobradas en el coche y reponer las bolsas de cartuchos antes del remate final.
Seguimos con unas últimas intentonas y Carletes se pudo resarcir con tres cobrados en una esquinita de lentiscos para redondear su cifra final.

Jose es el que estuvo más acertado con los zorzales. Carletes pese a ser el primer día en esta modalidad y llevar escopeta ajena, al final cogió el tranquillo abatiendo una docena (aunque cobrando la mitad!! jejeje), y yo encantado de haber podido disfrutar de otro día de campo con amigos haciendo km con el morral a la espalda, la escopeta en la mano y el perro delante!

Hasta la próxima!
A.U.L.C.

miércoles, 9 de enero de 2013

Feliz Año Nuevo

Feliz 2013!
Estrenamos año y se nos presentan nuevos retos. Con el nuevo año vuelven las ilusiones, las expectativas, y las ganas por poder disfrutar un año más de esta bendita afición que compartimos.

Quería aprovechar este post para agradeceros a los que leeis el blog de cuando en cuando vuestro apoyo. Tras el primer año en la palestra, aún con muchísimas cosas que mejorar, hemos alcanzado la cifra de las 10.000 visitas, cifra nada desdeñable para el escaso tiempo que (por desgracia) puedo dedicar a mantener al día el blog.

Espero que este año que acabamos de empezar sea fructífero en lo personal, en lo familiar, y también en lo cinegético y que podamos compartir con los amigos de muchas jornadas de campo para disfrutar de esta "sana droga" que es la caza!!



Gracias por vuestra fidelidad y Feliz 2013 a todos!!
A.U.L.C.

domingo, 2 de diciembre de 2012

De lleno en temporada.

El inicio de la temporada montera como todos los años lo vivimos con la ilusión de los comienzos en los que imaginamos lances soñados con esos animales que cumplirán a nuestros puestos.
Diciembre es plena temporada, y la verdad es que yo no me puedo quejar. He pasado calor, mucho frío incluso he tenido suerte...

El Pinar, 7 de Octubre.
Estrené la temporada antes de lo que acostumbro ya que decidimos dar un gancho en la finca que tenemos arrendada entre unos amigos para los corzos. Madrugamos y pusimos rumbo a Aranda donde habíamos quedado en un bar para desayunar.
Cómo llegamos de puntuales a la cita que incluso el bar estaba cerrado y nos tocó esperar unos minutos en la puerta a la espera de poder despertarnos con un café y un bollo.

(Edu, que le avisé la noche antes y se apuntó del tirón!)
El gancho lo íbamos a cerrar con 16 puestos en dos armadas, que para las 200has seguramente se quedaba un poco escaso, pero no sabíamos si algún cochino se encamaría en la mancha debido a lo "limpio"  del monte, así que estábamos un poco "a verlas venir" y así se lo hicimos saber a los que se animaron a pasar el día de campo con nosotros. El día prometía calor, y por falta de agua el campo estaba sequísimo, así que tras un rápido sorteo pusimos rumbo a las armadas y a las 11 ya se escuchaban a los perros por el monte.

(en los coches desde donde se iría a las armadas a pie)
Yo no tenía ni idea de cómo podría darse el  resultado pero a priori hubiese firmado con cobrar algún cochino y un par de raposos...
Unos tiros a mi derecha y el romper del pinar me confirmaban que algún cochino había en la mancha así que con un poco de suerte tendríamos algún ejemplar para hacernos la foto de familia!
El tiempo pasó rápido y los perros aparecieron por mi puesto. El gancho parecía que tocaba a su fin y a las 13:30 ya estaba recogiendo mi armada. Había escuchado 9 tiros en 5 lances diferentes, y aunque estaba optimista con el resultado me sorprendió que Goni, había cobrado tres cochinos en un puesto!!!

(¿cual es el puesto bueno?)
Me hizo gracia porque en el sorteo en plan guasa me había preguntado qué puesto era el bueno para concentrarse a la hora de elegir, a lo que le respondí que no tenía ni idea que se lo diría una vez hubiésemos terminado...y parece ser que le tocó a él! jejeje.

(foto de familia en un día divertido)
Cobramos 4 cochinos, y se falló otro más y un zorro. Se cubrieron mis expectativas con creces!! y para rematar la jornada nos fuimos a tomarnos una paella y un buen pollo con patatas.

El Revuelco, 1 Noviembre.
Un año más Jaime nos avisaba para montear en el Revuelco. Bosco, Goni y yo llegábamos a la casa poco antes de cenar. Bosco vio la ocasión y sacando un oloroso fantástico (de Bodegas Tradición) empezamos una agradable tertulia que duró hasta el gin tonic en la chimenea tras la cena y hasta irnos a la cama.

Amaneció un día de esos que se piden por encargo, y tras el desayuno se procedió al sorteo. Me tocó elegir el primero (era la primera vez que me pasaba). El puesto que me deparó la suerte fue en la armada de la gallina el número 8.
Me tocó de vecino Goni en el 7, y al ver el puesto me quedé algo más tranquilo pues la orografía de la armada hacía que los puestos quedaran todos "semivistos" y al no estar tampoco muy alejados unos de otros me daba más tranquilidad. Al ver los puestos y viendo cómo podría ser el correntín de los animales nos "organizamos" las posibles entradas de las reses.

El viento lateral y al ser un cierre no nos permitía escuchar ni ladras ni disparos, y la carrera de alguna corza que entraba al puesto era lo que nos servía de señal de que se estaba cazando la mancha.
Un par de ciervas cruzaron por delante de mi puesto pero al estar en viso (aunque no estarían a más de 60m) no las podía tirar así que le avisé a Goni, quien tardó un poco en entender porqué le silbaba, aun así consiguió quedarse con una.
Al poco un par de tiros de Goni me ponen en alerta y rápidamente veo como un bonito venao viene a todo trapo a pasarme unos metros por delante. Con el visor a dos aunmentos casi solo veía "pelo" y cuando estaba a punto de apretar el gatillo con el rabillo del ojo vi que otra res venía a la zaga del que tenía metido en el visor que además llevaba el codillo lleno de sangre. Aún así decidí tirar. No tardé en irme a buscar el segundo bicho que se trataba de otro venado. Con menos precipitación me aseguré bien de que al apretar el gatillo la cruceta estuviese puesta en el codillo, y a los dos trancos el venao se derrumbó.
Vaya lance!! Las manos aún me tiemblan mientras meto otro par de balas en el rifle. El primero no se si habrá caído uno metros más allá pero desde luego el del 9 no lo ha tirado y le ha debido pasar por encima?!
(con el segundo tiro aseguré bien) 
Termina la montería sin más lances en mi postura. Goni se acerca a ver el venado y me pregunta por el primero (que venía con el tiro en el codillo) le comento lo sucedido y vamos a pistearlo. El del 9 se ha ido hace un rato así que no sabemos qué ha pasado con el venao!? Lo pisteamos unos cuantos metros y da un cambio de dirección cogiendo un arroyo y saliéndose de la mancha...la cosa no pinta bien cuando vemos que el venao ha cruzado un arroyo y no cesa el ritmo...nos vamos a la casa sin entender cómo con un tiro en el codillo (a estas alturas además suponemos que yo lo he fallado a huevo) sigue corriendo con un rastro de sangre de unos cientos de metros.

En la casa va llegando la gente, comentando la suerte que cada cual ha tenido. Bosco ha visto varias reses, pero el vecino parece que no las ha dejado cumplir volviendo a toda la pelota antes de que lo pudieran tirar en su sitio.
El que ocupaba el puesto 9 nos comenta que el venado es bonito, y que casi le atropella en el puesto, pero que al ver que llevaba todo el costado sangrando decidió no tirarle esperando que se desplomase en cualquier momento....cosa que tras verle cruzar el arroyo comprendió que no iba a suceder.

(los mosqueteros)
Nos acercamos una vez más a la zona, Bosco Goni y yo, pero fue en vano el intento pues el venao cada vez daba menos sangre hasta que perdimos el rastro volviéndonos a la casa algo resignados, especialmente Goni, quien me echó en cara el estrepitoso fallo a 30m de "su venao"! jejeje ya me hubiese gustado hacer rodar a los dos aunque uno viniese pinchado!!

(foto de familia)
A la junta llegaron 37 reses entre los que había 9 cochinos y 11 venados de los cuales 3 con una deformidad en la cuerna, como uno es curioso por naturaleza, me acerqué para comprobar que los tres tenían anomalías en la pata contraria a la cuerna que presentaba la deformidad.


El Atillo, 10 de Noviembre.
El año pasado se dio de récord cobrándose más de 70 cochinos en abierto y yo no pude ir! Cuando este año Marco me volvió a llamar no lo dudé ni un segundo!! aunque me advirtió que este año no estaba ni parecido de rastros.
Esta vez pintaban bastos en el tiempo...qué frío!! Y eso que los que conocen la zona decían que no nos podíamos quejar!! En un buen fuego a la vera del camino de entrada a la finca (la casa está demasiado metida en la mancha) nos tomamos unas migas con todas las de la ley y aunque un poco pasados por agua disfruté como pocas veces el dasayuno. Esta vez la suerte me mandó al 10 de la Raya. Una armada que según me comentaron no es nada mala, aunque el viento está peor que mal...

(con el caldito que me salvó la montería!!)
El defender nos llevó a los últimos puestos de la armada subiendo por un camino de cabras...parecía una lagartija subiendo por la pared!
A primera vista el puesto no me disgustaba nada, pero en efecto el aire estaba completamente al revés, y al ser un cierre sin excesiva cobertura vegetal...una vez colocado ya no lo veía tan claro.
 (vista desde el puesto con el día frío y brumoso)
La montería discurría ente frío, viento y más frío, cuando se puso a llover. En esos momentos mientras te pones el traje de agua, se te pasan por la cabeza muchas cosas, incluso te preguntas cómo te puede gustar tanto esta afición...pero siempre acabo con una sonrisilla para mi mismo...¡Bendita afición la nuestra!!!

Con el aire al revés no pude escuchar muchos tiros, pero alguno que otro adivinaba en la lejanía. Mi vecino del 9 me sorprendió con un disparo mientras intentaba aguantar el viento mojado que me golpeaba por la espalda. Me puse en alerta y comprobé que había tirado hacia el barranco que teníamos a nuestra espalda fuera de la mancha. Un rato antes había podido ver como un perro puntero latía a un buen marrano que se había salido de la mancha y corría unos metros delante del podenco que lo empujaba hasta el infinito y más allá. Cuando terminó la montería le pregunté que si había tirado al cochino a lo que me contestó que había sido un zorro el objetivo de su disparo.
 (bendita afición la nuestra!!!)
En la casa con la calefacción a tope disfrutamos de un cocido riquísimo y aunque no pude quedarme a esperar a la junta sé que se cobraron 14 cochinos de los cuales un par de ellos con trofeos importantes.

La próxima montería, si Dios quiere, será este Jueves que volvemos a El Revuelco. La mancha que se va a dar es la solana, así que como siga haciendo este tiempo...esperemos que la suerte acompañe!

Hasta entonces!!
A.U.L.C.