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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Demasiado bien

Mucho tiempo ha pasado desde la última entrada en el blog, y la razón (que no excusa) es que cada vez dispongo de menos tiempo para contar las salidas al campo. Entre otras cosas porque la familia sigue creciendo, a este ritmo me va a dar para montar una "rehala"!!
Pero debido a recientes acontecimientos me veo en la "obligación" de sacar un rato para, sino poner al día, contar algunas de las últimas salidas que por sus condiciones se lo merecen...

El pasado viernes recibí varias llamadas de Jaime que no pude contestar, así que de camino a una cena que tenía con amigos, le devuelvo la llamada imaginándome por donde podrían ir los tiros.
Efectivamente, era para montar un plan de esos que suenan bien desde el principio: dar un gancho rápido a los cochinos entre amigos para estar en casa a la hora de comer. La cuestión es que en casa como ya he comentado tengo un pelotón de enanos, así que le comenté a Jaime que solo habría posibilidad de apuntarme si me llevaba a alguno a lo que me dijo que sin problemas.

Les comenté a los niños cuando se despertaron que se venían de caza con papá. Sus gritos y saltos de alegría no hacían más que acrecentar las ganas que yo tenía de llevármelos por primera vez de "montería". Y así nos plantamos en la cita a las diez de la mañana, hora a la que todos nos esperaban para empezar sin demora.

Panorámica del puesto.
Jaime nos indicó a Tomás y a mí donde deberíamos colocarnos, y Tomás cedió a dejarme en la zona baja (junto al coche) por facilidad para los niños.
Al poco de colocarnos ya escuchamos algún tiro síntoma de que los cochinos se habían dejado ver.
El puesto de testero, lo recorría un regato y el tiradero se presumía agradable si es que cumplían a la postura.

Los morraleros empezaron portándose muy bien, quietecitos y en silencio, aspectos que se fueron perdiendo según pasaban los minutos y la bolsa de gominolas que había llevado como avituallamiento se agotaba. Para lo pequeños que son...¡Demasiado bien!

Dando cuenta de las provisiones
Pasado un rato me llama Jaime al móvil para decirme que esté atento por la zona de abajo pegado a los coches que ha visto escurrirse uno que hacía bulto. Los siguientes minutos estuve especialmente atento a esa  zona y el vuelo de un mirlo asustado llamó mi atención. Como un tractor con bailarinas bajaba por el cerrete al trote un cochinazo de aupa, el tiradero en aquel ángulo era cortísimo antes de que se me tapara, así que sin pensármelo mucho apunté y solté el primer recado. Al tiro el cochino perdió una mano y por fortuna cambió de dirección metiéndose de lleno en el testero que yo dominaba. Un segundo tiro precipitado por los nervios se lo llevó la copa de una encina. El cochino se me metía encima al tiempo que metía dos nuevas balas en el expréss. Volvía a ver el cochino a través del visor y ya a "capón" le pegué el tiro definitivo que hizo que el tremendo corpachón tomase tierra delante nuestra (a unos 60m) con los niños jaleando a voz en grito ¡que se va! ¡que se va!

Vista del corpachón del cochino desde el puesto.
Los niños emocionados porque han visto el lance perfectamente, yo tiritando de los nervios porque acabo de apiolarme un cochino "mezcla con becerro" y Jaime llamándome de nuevo que tras escuchar varios tiros se estaba imaginando lo peor.

Instantes de felicidad, de calma, disfrutando de los enanos que estaban deseando acercarse a ver el berraco cuando un tiro de Tomás a nuestra izquierda me devuelve la tensión de la situación. Veo un trasluzón de un cochino enorme que se tapa entre las copas de las encinas y calma de nuevo.
Tomás se acerca a preguntarme si lo había visto, a la vuelta a su puesto se acerca a ver el cochino. Sus gestos y expresiones lo dicen todo, es un BICHARRACO!!


Jaime en su puesto ha visto un par de piaras pero no ha querido tirar porque había rayones.
Nada más a parte de una raposa a la que decido no tirar por seguridad pasa por nuestro puesto.
Jaime aparece por el viso y llegamos al cochino (que yo aún no había ido a ver) a la vez. Madre mía! ¡¡Qué cochinazo!!! El guarro de mi vida!!


Fotos y más fotos, y más fotos y más fotos... total son gratis!!! y un guarro así no se si volveré a cobrar en mi vida!!



Los niños alucinados, todos asombrados por el cochino (el más grande que se había matado allí) y yo que aún no me lo estaba creyendo... y eso que la decisión la había tomado la noche anterior y "con condiciones"!!!
Corpachón del macareno que pasaba de los 100kg
Al final el guarro que tiró Tomás no daba sangre ni había rastro y el único cochino que cobramos fue el de un servidor, y con mucha pena (porque D. Tomás tenía que irse) no nos pudimos hacer una foto de "familia" en la que no podía haber faltado COPITO, un auténtico fuera de serie, y con quien me hubiera hecho mucha ilusión hacerme una foto, pues es el perro que sin duda conoce mejor aquellos barrancos y aquellas camas, que aunque no está ya el artista para trotes, a buen seguro que hubiese disfrutado pegando cuatro mordiscos a las orejas de semejante berraco.

Hace dos años escribía un relato con una jornada "calcada" que entonces llamé cuando las cosas están de que no... esta vez sin embargo la jornada salió demasiado bien!


Una vez más gracias a Jaime pudimos disfrutar de un día de campo que seguro que ni a mi, ni a los morraleros se nos va a olvidad en la vida!

Hasta la siguiente que prometo será en breve.
A.U.L.C.

martes, 15 de abril de 2014

Más vale malo conocido!

La cosa prometía. Después del logro conseguido la temporada anterior cuando pude cobrar un corzo con el arco, este año las expectativas e ilusiones no podían ser sino aún mayores que el anterior. Así desde unos meses antes de la apertura me fui preparando algunos apostaderos intentando elegir aquellos que por la querencia en los pasos de los animales o en la salida a las siembras intuyese que podría tener algún lance con algún seis puntas.

La mañana del desvede, aproveché para recechar entre el monte. Vuelta a encontrarme, a desoxidarme andando a cámara lenta con el arco en la mano y los prismáticos en la otra. Qué buena sensación la de poder "colarse" en un ambiente natural, y poder sorprender a varios animales en su quehacer matutino. Tuve varios encuentros, con corzos, alguno de ellos muy bonitos, con un navajero con el que me crucé de vuelta al encame y con el que intercambiamos miradas a menos de 15 pasos. La mañana la culminé con un rato subido a una de las sillas, mientras esperaba que Juan, que se había ido a recechar por otra parte del coto, me recogiera con el coche. Pasados unos minutos, la rápida y fugaz silueta de un raposo despertó mi atención. Se me había "metido" encima y ahora se distraía oliendo alguna de las piñas que había en el suelo. Rápido abrí el arco y le solté la primera flecha de la temporada. Al tiro empezó a correr en círculos como mordiéndose el rabo. Pude ver que le tiro para mi sorpresa se había ido alto impactando en la grupa, casi en el nacimiento de la cola. El animal se internó en lo espeso y allí me pareció que se quedó. Cuando Juan llegó, no tardamos en encontrar el zorro, que efectivamente tenía el tiro muy mal colocado pero que había sido tremendamente efectivo, pues no habría recorrido ni una veintena de metros.

La primera espera de tarde, se la dediqué a otro de los apostaderos que tenía preparados, pero entre la hora a la que me puse, y la infinitud de gente que a esas horas paseaba por el coto aprovechando la agradable tarde de domingo hizo que me volviera sin haber visto ningún corzo. Juan, me comentó que había tenido delante al "Pinzas" y que había estado dudando si tirarle o no, y que al final cuando se le tapó en el monte, se le "quitaron" las tentaciones.
Un par de tardes después, repetíamos Juan, otro buen amigo (Luis) y yo a intentarlo con los corzos. Nos repartimos entre los posibles sitios para ponernos y yo le pedí a Juan que si no le importaba que yo le hiciera una intentona al "Pinzas" con el arco, ya que de verlo, yo ni me lo iba a pensar! Juan, con la amabilidad que le caracteriza, no solo accedió encantado a la proposición, sino que me dio la información de la hora y el sitio por donde lo había visto el un par de tardes antes.

Pasada media hora, Luis me escribe para decirme que está viendo un bonito corzo a unos 100m (Luis es otro "chalado" de los del arco) y que estaba cruzando los dedos para que decidiera acercarse a su apostadero.

A la hora que me había indicado Juan, eché una visual a la siembra y ahí estaba. No se por donde había salido, pero el caso es que unos 90m nos separaban y cada vez eran más. Casi sin luz, me vi rodeado de corzos, hasta seis, pero entre estos sólo dos machetes jóvenes aún con correas.

A la siguiente tarde, volví a intentarlo. Una vez más la duda llegando al coto de donde ponerme. Si en el corzo grande que había visto Luis, o donde se había puesto Juan (que por cierto tiró uno sin suerte) o repetir con el "Pinzas" que parecía que tenía la querencia fija y careaba todas las tardes por el ribazo de una siembra. Más vale malo conocido... y al Pinzas que me fui.

La tarde amenazaba tormenta, y de llover, tenía claro que  me dedicaría a recechar entre el monte, pero por el momento aguantaba el cielo color plomizo. Decidí no subirme a la silla, apostando por recibirle a porta gayola en el paso que tenía de salida a la siembra. Limpiando ramitas y hojas, despejé una pequeña superficie de suelo donde le esperaría de rodillas (a falta de banquillo) para tirarle según saliese a la siembra, reduciendo el posible ruido al mínimo. Cuando me pareció que aquello estaba suficientemente "cómodo" miré el reloj: 19:35h aun quedaba casi una hora para que saliese el citado (si es que era puntual).
Estaba tomando referencias con el medidor a los distintos pinos y piedras cuando me pareció intuir un ligerísimo ruido en el monte, levanté la cabeza por encima del matojo con el que me tapaba y entreví un corzo encaminándose a la siembra.

Comprendí que me iba a "atropellar" si seguía derecho, así que pensando en el error de haberme puesto tan encima del paso me preparé por si le tenía que tirar de pecho a bocajarro. Otra mirada nerviosa por encima del matojo con el disparador enganchado en el loop, y compruebo que sigue a paso firme y que me va a pasar al otro lado de la encineja, a menos de 8m!!! Coloco el cuerpo ladeado, preparado para tirarle según saliese al cereal. Veo sus pezuñas como me pasan al lado mientras me aplasto contra el suelo rezando para que no me vea. Pasa de largo, sigue su camino y va derecho a donde esperaba tirarlo, me preparo repiro y abro el arco. En ese momento se para, no podía verle porque me tapaba la carrasca que utilizaba de parapeto, unos segundos de tensa espera y de nuevo se pone en marcha. Lo veo salir y a través del visor le identifico, el Pinzas!! Según le tenía apuntado solté la flecha.

Flock!!
El corzo sale corriendo y descubro con sorpresa y cabreo el tiro trasero que lleva sobresaliéndole un palmo de flecha por cada costado. Qué desastre! Si le he tirado a 18m!! ¿Cómo me he podido dejar el tiro tan trasero? Todo esto se me pasa por la cabeza mientras escucho como se interna en el monte ladrando.

Qué sensación tan extraña, que rabia contenida, qué impotencia!! Había jugado el lance perfecto, había salido la estrategia mejor que lo pensado...y voy yo y lo tiro andando!!!

Llamada a Juan que está en la oficina trabajando para contarle, y en cierto modo para desahogarme...decido dejarlo que se enfríe.Compruebo que en el tiro hay bastante sangre (con hierba) y que el rastro por lo que se ve no va a resultar complicado de seguir, aunque justo entonces empezaba a llover...
Me marcho sin hacer ni el menor ruido y le dejo tranquilo para buscarlo a la mañana siguiente.

El resto de la tarde recechando, y a la mañana siguiente no podía dejar de repetir una y otra vez el tiro en mi cabeza. Conseguí ponerme a unos 50m de unas corzas que comían en un perdido y pensaba...no soy capaz de recortar ni un metro más...si fuese macho estaría "obligado" a intentarlo desde aquí...y sin embargo ayer tuve al Pinzas a 18m y no aproveché bien la oportunidad!

Con Jose y Javi empezamos el pisteo sobre las 9 de la mañana. Al principio, la sangre, que había perdido el color rojo intenso por un marrón negruzco, se seguía sin mucha dificultad, incluso dentro del monte, se adivinaba bien el rastro que dejaba en las cañas secas de la avena loca del año anterior. Pero a partir de los 60m la sangre desaparecía por completo. Empezamos a hacer círculos y más círculos. Retomábamos la sangre una y otra vez, pero ni rastro de sangre, ni de flecha ni del Pinzas...

Ese día tenía que viajar al sur así que a las 11:30 de la mañana dimos por concluido el rastreo. De vuelta en el coche de camino a Madrid, una y otra vez el lance. Lo peor es que estaba seguro de que el animal al tumbarse se iba a quedar allí, pero a saber donde habría querido hacer su última cama.

13:45h. Recibo una llamada de un amigo que ha ido a dar una vuelta con unos perros a ver si encuentra algo. Me dice que ha encontrado la flecha, pero que del corzo nada de nada.

13:55h. De nuevo este amigo que me llama diciéndome que lo acaba de encontrar!!! Subidón total!!! no me lo puedo creer. Que alegría! Le pido que me diga donde estaba y me explica que el corzo desde la última sangre que teníamos marcada hizo un giro de casi 180º volviéndose hacia donde lo tiré. En total no habría recorrido ni 70m desde el tiro. No me explico cómo no lo he encontrado yo por la mañana si he pisoteado cada palmo de monte que había, y sin embargo me lo había dejado atrás...Sigo sin creérmelo, que subidón, la pena es que no voy a tener la foto de recuerdo, pero le pido que me haga unas cuantas, ni si quiera se qué tal es el corzo en realidad.

Después de ver las fotos del Pinzas, confirmamos que se trata de u corzo "raro" al que habiéndole estimado como un corzo viejo, parece que puede no ser así. Estoy pendiente de tener la mandíbula en la mano para confirmar sospechas. En cualquier caso un corzo precioso con el que no puedo estar más feliz!! Por el lance, por el cobro, por el arma, por el trofeo...no se me ocurre mejor manera de empezar la temporada. Eso sí, a partir de ahora a practicar aún más con el arco porque vaya dos tiros "malos" aunque con final feliz.


Hasta la próxima!
A.U.L.C.


lunes, 27 de enero de 2014

Cuando las cosas salen bien.

Las cosas a veces salen bien. Hace un par de semanas, Juan y yo nos escapamos a echar la mañana al campo. Las primeras horas las empleamos en intentar cobrar alguna corza, gestión fundamental para el buen estado de la población del coto, con diferente suerte. Juan cobró una, cumpliendo la misión de volver con carne para llenar el congelador.Yo no había visto nada en toda la mañana, y prácticamente llegando al coche (pasadas las 10h) vi asomar al borde de una siembra un corzo. Macho. ¿será posible? un día que vengo buscando hembras y me encuentro con un macho!! Al poco asoman una, dos, tres...y hasta seis hembras que le acompañaban formando el grupo familiar. Estaban careando hacia mí, pero sin ninguna prisa, así que le pedí a Juan que se encontraba en el coche esperándome que las rodease para ver si aceleraban la marcha y me pasaban por delante, pero la jugada no cuajó, y se escurrieron hacia otra parte.


Volvimos al pueblo a desayunar y a coger provisiones y vuelta al monte a currar. La idea era preparar un puesto en un pino donde los cochinos suelen tener cierta querencia, aunque en la montería se escurren sin opción a hacernos con ninguno. La labor más importante en estos casos, y más cuando se caza con arco es elegir bien el árbol. Parece una tontería, pero esta decisión condiciona un millón de cosas más, que una vez montado (aunque se puede cambiar) supone un trabajazo desmontar para cambiar de lugar. Por fin y no sin argumentar qué cosas  nos gustaban más a uno y a otro de "nuestros pinos elegidos" nos ponemos de acuerdo en uno que parece que a los dos nos convence. Y empieza la labor de preparación del puesto.

Mientras yo andaba subido al árbol Juan se encargaba de aviar la corza y así los dos estábamos entretenidos. Cuando nos quisimos dar cuenta eran ya más de las 3 de la tarde y aún faltaban algunos retoques para dejarlo todo preparado. Por fin a las 4 dimos por terminada la "peoná" y nos sentamos a comer un buen bocata que nos supo a gloria. Volvimos a Madrid con la esperanza y la ilusión de que el puesto pudiese funcionar.

Pasadas dos semanas (el pasado sábado), me dispuse a "probar" el puesto a ver que se cocinaba por allí. El viento estaba de oeste y aunque intuía que no era el mejor, no se me había ocurrido tomar la orientación la vez que lo preparamos, y con tanto pino no es fácil orientarse con precisión, así que aunque sabía que no era el viento ideal me aventuré a probar, ya que el calendario de uno tampoco da para mucho más.

Javi, que acababa de recoger su nuevo arco esa mañana se apuntó a la expedición con la intención de probar suerte con las corzas.

Llegamos y entre preparativos y demás estaba subido en la silla a las 17:40. Según me subí lo primero que comprobé era que habían entrado, ya que el suelo estaba bastante tocado. También que el puesto estaba bastante alto (unos 6m) y que el viento venía medio cruzado, si me venían por la derecha mal asunto. Empezó a anochecer y un movimiento en el claro de enfrente me alertó. Comprobé que se trataba de un mirlo que salió de unas jaras. De repente chillando se lanzó de cabeza a las matas! Una sombra rapidísima casi a ras de suelo rozó las jaras tras el mirlo haciendo ruido al golpear las alas de este con las ramas ¡¡Impresionante!! Debía de ser un azor?? Por la velocidad no lo pude ver bien, pero desde luego era del tamaño de una torcaz y de color grisáceo...(tengo que buscarlo en la guía de aves!)
Vaya lance! En mi vida había tenido la suerte de ver en directo el ataque de una rapaz, ya solo por esto había merecido la pena la excursión!

Al poco escuché el característico ruido de un cochino hozando a mi izquierda. El corazón se me disparó. Ya estaba aquí. Estaba a punto de descubrir quien era el invitado que venía al la fiesta. No se lo que pasó pero aunque le sentía muy muy cerca cesó el ruido.


Un ruido esta vez por el frente me devolvía la tensión y de nuevo mi corazón se disparaba cuando esta vez le escuchaba hasta respirar. Por fin le vi. Me entró por derecho, por donde había estado bicheando el mirlo, pero no era uno solo. Venían varios. La luz ya se había ido pero se identificaban perfectamente a los animales que poco a poco se me iban metiendo encima. Uno de ellos se adelantó y empezó a comer, al poco otro y luego los demás. Eran tres o cuatro, todos de tamaño similar (les calculo que unos 50kg) y al poco apareció uno algo mayor que echó a los demás del comedero.
Creo que llevaba unos minutos sin pestañear, pues el puesto está a escasos 12m y hasta pienso que los latidos del corazón me iban a delatar de los golpetazos que me pegaba en el pecho. Intento serenarme, me recreo y disfruto, pero tampoco me quiero dormir. Enciendo el pin del visor y me preparo para abrir. Cuando por fin abro el arco con el mayor cuidado posible los cochinos dejan de masticar. Aguanto unos segundos y vuelven a comer. Por fin veo el de mayor tamaño que lo tengo en la posición ideal: atravesado ligeramente de culo. Consigo verlo a través del visor y cuando lo quiero pensar el FOC al impactar de lleno en el sitio me saca del ensimismamiento en el que estaba. Los guarros corren para todos lados. Al que he tirado lo escucho tropezarse a pocos metros tronchando ramas y montando una escandalera, lo que me indica que la flecha ha hecho bien su trabajo. Coloco una nueva flecha y espero. Me aparece ahora otro de los cochinos que desorientado no sabe muy bien qué hacer ofreciéndome otra posibilidad de lance que decido no jugar.
Vaya sensación...creo que es indescriptible!!! Ha salido bien!! estoy seguro que yace muerto a unos metros pero me aguanto en la posición estática unos minutos que disfruto con deleite intentando hacer memoria de todo para que nunca se me olvide...

Miro el reloj, ha debido pasar al menos media hora desde el tiro, son las 19:25, y de repente escucho de nuevo otro sonido sospechoso. ¿Será que se ha levantado, será otro cochino? Estoy intentando afinar el oído cuando un bulto negro aparece en el clarito de pasto que tengo delante a unos 30m. Se queda estático, no tengo ninguna duda que se trata de un cochino, aunque si en estas latitudes hubiera osos, lo hubiera dudado. Madre mía que animal!! Seguía quieto, plantado allí en medio como una estatua, y yo igual con el corazón de nuevo a mil, pero igual. Sin hacer ni medio ruido (como si llevase zapatillas de dormir) se me acercaba cansino, como si le costase andar por tener que cargar con semejante corpachón. Otra vez se paró, pero esta vez a unos 16m de frente en la veredita que llegaba hasta mi pino. El tiempo se relentizaba... por fin entró en plaza y se puso a comer. Intenté repetir la jugada, serenarme, dejarle comer, pero de repente algo le escamó y se movió unos metros, se quedó estático unos minutos le podía ver pero no quería ni pestañear con la esperanza de que volviera a comer, pero pasado unos minutos, terminó de masticar lo que le quedaba en la boca y desapareció como un fantasma de nuevo sin hacer ningún ruido.  Qué cerca lo he tenido!!!! Habré hecho mal?? Le tendría que haber tirado según entró a comer...inexperiencia mía que se mejorará a base de horas "de culo" en lo alto de la silla. No me preocupa, ahí ha quedado para la próxima!

Javi me recoge pasado un buen rato, le cuento con detalles lo que ha pasado mientras recuperamos la flecha que ha quedado clavada en el suelo llena de sangre (igual eso es de lo que receló el gigante) intentamos buscar sangre para coger el rastro sin éxito. Una vuelta otra, y no aparece ni una gota que nos marque el camino. Así que me oriento por donde escuché el desplome y empezamos a buscar a ojo con las linternas. Por fin, y con la duda de si me iba a tener que madrugar al día siguiente, lo localizamos.
Se trataba de una hembra tremenda con más de 80kg. Qué preciosidad de animal!! Estaba eufórico. Me acordé especialmente de Juan a quien llamé para contarle con pelos y señales!!

Nos hicimos unas cuantas fotos para el recuerdo y nos pusimos a aviarla de la mejor manera que pudimos. El viaje de vuelta, fue todo llamadas y mensajes para hacer partícipe a algunos locos más del arco del momento de felicidad en el que estaba, y es que a veces con trabajo y dedicación las cosas salen bien!!!

A.U.L.C.

sábado, 7 de diciembre de 2013

El de la suerte

En estas fechas prenavideñas en las que nos encontramos se habla mucho de la suerte. En el mundo de la caza también, pero normalmente se hace apelación a ella cuando esta no aparece, cuando los resultados son negativos o cuando el que estaba al lado tuyo es el agraciado...bueno pues esta vez me tocó a mí.

Que hay gente con "ombligo" no es discutible y que los hay gafados tampoco, yo ni una cosa ni otra, pero en temas de sorteos cinegéticos, seguramente estaría más cerca de lo segundo.
Hace unas semanas me había llamado Fernando para invitarme a montear a su casa a finales del pasado mes de Noviembre. Por supuesto acepté encantado y a la llegada del día en cuestión acudí con las sensaciones de los desayunos monteros...fresquito, hambre y el ánimo y la ilusión a tope.

Cuando me llamaron a sortear y me acerqué a la mesa junto a la chimenea donde reposaban todos los tarjetones con los puestos, se me pasó por la cabeza el típico pensamiento ilusionante...alguno de esos tiene premio, y como en la lotería...a alguien le tiene que tocar! En esos pensamientos estaba cuando Fernando me apremia a que coja uno mientras me dice:
 - Coge el de la suerte eh!!
Con decisión mi mano cogió el que quiso. "El 4 de la Manga". Al enseñarle el puesto a Fer lo que me dijo me gustó.
 - ¿Has traído el express? Pues llévatelo casi cargado al puesto!

Carlos era el postor de la armada así que me organicé con los coches mientras iban saliendo las armadas hasta que quedamos solos en la casa los de " la Manga". La finca es una preciosidad y nuestra armada era traviesa entre dos manchas de monte separados por una siembra de cereal en la que había mucho rastro de los cochinos a cada esquina. La cosa prometía y los comentarios de Carlos de los resultados de años anteriores hacían pensar que habría opción de que algún cochino se mostrase en nuestras posturas.
Los tres primeros puestos de la traviesa en nada se parecían al de Carlos y al mío, ya que los primeros estaban bordeando la siembra con un tiradero de película, y los nuestros se hallaban en un cortadero en pendiente que aunque había sido clareado haría difícil un tiro de un cochino a la carrera.

Siguiendo los consejos de Fernando antes de pestañear ya tenía el rifle cargado por si las moscas. Carlos me advirtió de la querencia natural de otros años y bajando a su puesto prosiguió deseándonos suerte.
El típico puesto de cortadero.
Para ir soltando los nervios alguna rutina recomendable. Lo primero cargar el rifle (está claro), lo segundo y para mi fundamental es hacerme un firme sólido, es decir, conseguir limpiar de piedras y plantas una pequeña superficie donde voy a estar de pie, nivelando el suelo si fuese necesario para estar bien aplomado y cómodo. Lo siguiente es imaginarme donde se pueden dar los lances, y ver si es necesario cortar alguna ramita o algo que a la postre pudiese molestar. Y una vez hecho todas estas cosas con el mayor de los silencios y celeridad, colocar el banquillo y a esperar acontecimientos con el oído en alerta máxima.

Aunque al sol se está de vicio, nunca falta ni el caldito ni los zahones
Tal vez llevase cinco minutos sentados disfrutando del sol en la cara cuando a lo lejos escuché los remolques de los perros soltando. Un par de tiros tempraneros disparaban las pulsaciones por encima de cien, y me hacían recordar donde estaba. Dos perrillos (por el tono del latido parecían de pequeña talla) se esmeraban con la primera ladra que aunque lejos se podía percibir que venía en nuestra dirección. Cesó el ladrido de los perros y pasados un par de minutos escuché al otro lado del cortadero varios animales que se acercaban. Adiviné a ver entre el lo espero a varios animales que me iban a salir al cortadero. Convencido de que serían corzos (que hay muchísimos en la finca) me levanté del banquillo para apuntarlos con el rifle pues había decidido tirar con alza, y para ir entrenando el encare. Mi sorpresa fue mayúscula al reconocer un guarro liderando a los animales. Venían trotando sin prisas pero sin intención de parar. El monte de chaparros y jaras me permitió ver que al menos venían cinco o seis en total, y rápidamente opté por tirar a la que lideraba la partida justo antes de salir al cortadero. Al tiro pegó una voltereta. En el instante en que "hubo confusión" y antes de salir arreando por donde venían solté el segundo pildorazo al que mejor veía. No sé lo que pasó porque casi simultáneamente estaba sacando las vainas y cogiendo del bolsillo dos nuevas balas mientras con el rabillo del ojo vigilaba al pelotón que amagaba por cruzar ahora por el lado izquierdo de la raya. Con el rifle de nuevo cargado busqué a uno entre las jaras y de nuevo tronó el rifle, mientras al cortadero saltaba un precioso ejemplar que echaba chispas con las pezuñas del poleo que llevaba. La segunda bala de la tanda se la llevó éste que acusó el tiro aunque siguió corriendo metiéndose en el monte.

Silencio.....

Cojo una gran bocanada de aire...
Dudo de si he llegado a respirar en estos 20 segundos... intento recapacitar, hacer recuento.
Bueno, al menos uno ha caído, el primero! Intento hacer memoria visual pero nada, parece que no haya sido capaz de retener nada!! jejeje Vaya locura!!!

Repasando estoy cuando delante mío veo un cochino tambaleándose dando vueltas en círculo. Apunto bien y le doy un tiro de gracia. Con las jaras no consigo ver si ha caído, pero el silencio posterior me hacen pensar que al menos ya son dos los se han quedado.

Madre mía!! Qué locura de lance!!! Las manos aún me tiemblan cuando intento sacar el teléfono para escribir a Fernando.
La tranquilidad va volviendo poco a poco y algunos tiros a lo lejos hacen que vuelva a serenarme. Estoy impresionado de cómo ha ido el lance. Ha sido la primera vez que he tirado con el rifle sin la mira (no tenía mucha confianza en tirar sin ésta) y ha sido increíble... Sin duda entiendo a la gente que dice que no es lo mismo tirar con visor o sin él.

Como decía un amigo: "la guerra"
Mediada la montería escucho varios animales que se acercan a mi postura y que terminan saliendo a la raya sigilosos...son corzos, pero cómo me ponen el corazón!!! 
Una de esas veces el animal que se aproxima al cortadero se detiene unos metros antes de salir. Aguanta la posición estático cerca de un minuto y de repente pega un bufido como un toro!!! De nuevo el corazón a mil, este no es otro corzo!! Un perro que venía siguiendo el rastro aparece en escena y estalla a correr en cuanto (supongo) divisa al cochino entre el monte. Ambos aparecen en cortadero como una exhalación apenas con algún metro de diferencia. Antes casi de apuntar el guarro está pegando volteretas en el cortadero. Se ve que dedo ha visto claro el momento de apretar el gatillo. El perro se echa encima de el con rabia y celo, mordiendo el animal que con afición ha ido persiguiendo hasta allí. Yo estoy que no me lo puedo creer...a este si que lo he fotografiado mentalmente, este si que lo he "disfrutado" 100%...
¡¡¡Qué pasada!!!
Me acerco a verlo pues a penas lo tengo a 25m, lo recojo y me lo llevo al puesto para poder disfrutarlo de cerca.

Detrás del morral se ve el "sitio" preparado para estar cómodo de pié
Cuando los perros van llegando a mi puesto escucho con alegría que el perrero grita "muerto" a sus perros para que dejen de morder a un cochino a mi espalda. Se trata del que tiré en cuarto lugar que acusó el tiro y que estaba muerto a medio centenar de metros del cortadero. Con ayuda del perrero lo sacamos al puesto. Se trata también de una hembra pero esta es de un tamaño y pelaje que bien podría pasar por un macareno. Le comento al perrero mi suerte y me ayuda a buscar al cochino que rematé con un tiro. Con los perros no tardamos en encontrarlo. Buscamos al posible segundo (al que tiré en el momento de confusión) pero no encontramos nada, así que agradeciendo su ayuda supongo fallado el segundo y por tanto cuento con tres cobrados de los cinco tirados, faltando por cobrar el primero que maté en el filo del cortadero.

Un par de ladras más me vuelven a poner en alerta pero de nuevo se trata de corzas. Se termina la montería y me acerco a por el que me faltaba. Feliz estaba arrastrándolo hacia la raya cuando casi me tropiezo con otro guarro!! Los cinco qué barbaridad!!! Pues por lo visto no se ha ido ninguno!!! Ver para creer...
Un puesto inolvidable
Carlos llega a mi puesto felicitándome por lo conseguido. "Si ya te lo había dicho!" Me repetía. Y no lo decía por decir pues hace un par de años conseguía resultados idénticos en el puesto, en el que hoy no había tenido suerte y sólo había conseguido ver los dos cochinos que habían pasado entre ambos.

Ya en la casa disfrutaba de un agradable guiso con una sensación mezcla de euforia y apuro, pues los resultados de la montería no eran los que se pensaban habiéndose cobrado nueve cochinos a destacar un magnífico macareno que cogieron los perros, y que por suerte a pesar de las navajas que portaba no montó ningún desaguisado entre los perros que le sujetaron.


Como decía al principio del post y hablando de lotería, a alguien le tiene que tocar...y me tocó a mí. Un día memorable, que por muchos días que pase en el campo seguramente no repita, rodeado además de amigos y en un ambiente que dificilmente se pueda mejorar...

¡Muchas gracias Fer!
           A.U.L.C.

domingo, 6 de octubre de 2013

UNO SABE LO QUE QUIERE...(Por Nico Rodríguez Gracián)

La esperanza es lo último que se pierde o en cuanto menos te lo esperas salta la liebre. Estos dichos son muy comunes en mí como optimista nato que soy y los utilizo muy asiduamente para auto convencerme de que aún siendo las posibilidades muy remotas, sigue habiendo posibilidades.

Bien, esta es una de esas veces en las que, cuando parece que “todo el pescado está vendido”, tienes un golpe de suerte. Hace varias semanas estaba planeando realizar una fiestecilla en casa con motivo de mi cumpleaños. Me encontraba haciendo la lista de invitados y las cosas que había que comprar cuando sonó el móvil. Mi padre (a dos semanas de mi cumpleaños y a punto de empezar la berrea y la ronca… esto olía a pólvora!) En efecto, ahí me dejaba la invitación para bajar a casa para intentar cazar algún venado o gamo, así que, cosas de la vida, cancelar fiesta, cancelar listas y coger billete.
Resulta verdaderamente sorprendente la facilidad a la hora de tomar decisiones cuando uno sabe lo que realmente quiere.

En fin, allí me planto un viernes 20 de septiembre por la noche con la intención de cazar el sábado entero y el domingo por la mañana. Por lo visto, la berrea comenzaba a ser buena y ya se oían algunos gamos roncar, las expectativas no podían ser mejores, no obstante, al mirar el parte meteorológico para el fin de semana tuve que bajarme de la nube al ver que pronosticaban viento de levante entre 18 y 25 nudos con unas temperaturas de unos 27ºC, ole, ole y ole, ahora sí que sí, me vuelvo bolo para Madrid.

El sábado entero resultó tal y como rezaban las predicciones, nefastas para avistar posibles piezas, mucho viento acompañado de calor por lo que únicamente pudimos avistar hembras y algún gamo al que por su juventud no podíamos darle el pasaporte. Por la noche, consciente de que al día siguiente las condiciones meteorológicas iban a ser igual o peores, barajé la posibilidad de renunciar a cazar y aprovechar la mañana en otra de mis pasiones, la pesca submarina, pero al final el campo le pudo al mar así que le dije a mi padre que el día siguiente íbamos al campo y me propuso que está vez fuésemos por una zona más frondosa en la que el levante no se notaría tanto por lo que las posibilidades de avistar algo no se antojaban tan remotas.

Decidido el plan y tras una suculenta cena, cortesía de mi madre, unos regalos para celebrar el cumple y un cumpleaños feliz cantado como Dios manda, nos fuimos a descansar ya que en pocas horas había que estar en pié. Domingo 22 de septiembre, suena el despertador, salto de la cama y abro la ventana para ver si había amainado el levante (al menos en el Puerto) en ese momento vuelan todos los papeles de mi mesa, mal asunto; en fin, no vamos a desesperar antes de tiempo ya que quedan varias horas por delante y hay posibilidades de que el viento se calme ya sea por mis plegarias o por ciencia infusa (hay que agarrarse a un clavo ardiendo).

Llegamos al campo y el tiempo no había mejorado, esta vez mi padre me acompañaba ya que esa zona se la conocía bastante mejor que yo. Al entrar en el monte apreciamos que el sonido y la fuerza del viento mermaban considerablemente. A los quince minutos de empezar a caminar levantamos dos gamas a apenas diez metros, lo que nos dio renovadas esperanzas ya que por el mismo precio podría haber sido un macho.

Avanzábamos con sumo cuidado y muy despacio debido a que el campo estaba muy seco y la hojarasca hacía demasiado ruido. Al llegar a un pequeño alto en el que se abrían varios claros entre un sinfín de alcornoques, escuchamos unos golpes que se asemejaban a los de una cuerna contra algún arbusto o encina, acto seguido dirigí la mirada a mi padre ya que muchas veces ves y oyes cosas que al final no resultan más que un pequeño mirlo buscando comida entre la hojarasca. Esta vez al ver la cara de mi padre me di cuenta de que mis suposiciones eran ciertas. Comenzamos la entrada al animal, avanzamos lentamente para no hacer ruido. El más mínimo chasquido podía dar al traste nuestra única oportunidad de la mañana. Transcurrieron unos quince interminables minutos avanzando entre la maleza hasta que, de repente, mi padre me hizo una señal, me eché el rifle a la cara y divisé la cuerna, un gamo! En segundos valoramos el trofeo, que no parecía “malote”. Resolvimos situarnos cerca de una pequeña encina que estaba a unos 15 metros y que nos serviría para obtener una mejor visión del terreno. Una vez allí seguíamos divisando la cuerna del gamo disipandos las pocas dudas que teníamos, era un buen ejemplar. Decidimos esperar unos minutos a ver si había suerte y en ese momento el gamo comenzó a caminar a paso tranquilo hacia un alcornoque cercano a unos 70 metros de distancia.


No me lo pensé. Encaré el Heym 300 WM y sin esperar que el animal se detuviese, disparé. El gamo ipso facto cayó sobre sus patas sin moverse; salí corriendo hacia el sitio donde yacía el gamo recién abatido que tanto se había hecho de rogar, hasta el último momento del fin de semana.

N.R.G.

sábado, 3 de agosto de 2013

Entre flechas y "Lanzas"

Una de las "costumbres" que gastamos en el coto es que cuando uno es capaz de retratar un corzo es quien le "bautiza". Así tenemos a SEVERIANO, EL BRONCO, BOLOVÁN, entre otros. Uno de ellos, "EL LANZAS" es el protagonista de este relato, bautizado así por un buen amigo y magnífico fotógrafo que de vez en cuando nos regala algún retrato de los candidatos que tenemos pululando por el coto.



Desde que el gusanillo del arco me picó de lleno hará casi dos años, he estado alternando rifle y arco en mis salidas tras los corzos, pero esta temporada decidí dejar el 270 en la funda pasase lo que pasase. La decisión ha acarreado cierto cachondeito entre los socios del coto. Comidilla que se acentuó tras mi lance con "JOSELITO" con fallo por mi parte...y tras mi segundo fallo a otro bonito corzo, el cachondeito fue general y dieron por "perdido" mi caso.
Pero yo sabia que antes o después alguno se tendría que equivocar, y aunque fuese por casualidad alguno se pondría donde "no debía".

El pasado viernes 26, subimos (desde el extremo sur de España) unos cuantos a intentar ver algún corcete en el celo. La misma tarde del viernes, tras 8h de coche elegí una de las sillas que tengo puestas en el coto, en donde hasta ahora no había podido ponerme. En el puesto hay una pequeña poza que aún mantenía algo de agua y me entretenía viendo entrar a beber toda clase de pajarillos incluso alguna ardilla. Distraido estaba con ellas cuando el crujido seco de una gran rama a mi derecha (casi por mi espalda) me dio un sobresalto.

De reojo y a cámara lenta adiviné la figura de un corzo que se peleaba con una rama de un pino tronchada que había en el suelo. Rápidísimo me incorporé levantando el respaldo del stand mejorando mi colocación sin hacer ni medio ruido. En cuanto el corzo salió de lo espeso lo reconocí de inmediato.
El LANZAS!! Los treinta y pocos metros que nos separaban no dejaban duda alguna. Es un corzo que como he comentado antes ya teníamos fichado y al que le calculábamos al menos dos años e incluso es posible que tres, y que portaba una cuerna pobre en longitud y puntas, lo que lo hacía un trofeo selectivo y que habría que "quitar" aunque habiendo trofeos preciosos a ver quien era en guapo que gastaba un precinto con este personaje!


Así que cuando vi que se acercaba al árbol donde estaba subido se me secó la garganta y se me dispararon las pulsaciones ante la posibilidad de finalizar el lance, lo que parecía inminente. El tronco de un pino a 30m además de darme la referencia de metros que previamente había cogido, me sirvió para abrir el arco en cuanto su cabeza se tapó mientras careaba hacia mi.

En cuanto se atraviese lo tiro...
Quince segundos, veinte... y el corzo no asoma por el otro lado del pino. Cuando pensaba destensar el arco el corzo da cuatro pasos y asoma por completo. Le tengo completamente de frente comiendo los brotes acercandose pasito a pasito....
Seguramente llevase cerca de un minuto con el arco abierto pero el corzo no se cuarteaba. Por la altura y la proximidad (menos de 25m) lo único que veía "a tiro" era la cruz del animal mientras comía...es decir imposible con el arco. Cuando llegó a los 15m algo raro notó y levantó la cabeza intentanto coger viento, momento en el que dudé si soltarle la flecha en un tiro a la desesperada al pecho.
¿100 segundos? No se cuánto tiempo llevaba el arco abierto sin duda la adrenaliza me estaba dando una dosis extra de fuerza pero las 65 libras estaban a punto ganarme el pulso...
Cuando voy a tirar el corzo arranca a paso firme y aún se me acerca más! Ya no aguanto... A cuatro metros del pie del pino en el que estaba le "lanzo un beso" (creo que si llego a silbar hubiese salido arreando de lo cerca que lo tenía) y funcionó. Paró alzando la vista con los ojos que se le salían de las órbitas mientras yo ya había soltado el latigazo.

FOCCC!!!
Todo fue a cámara rápida. La flecha le había entrado perfecta y le había atravesado entera, sin embargo debido al ángulo se frenó contra el suelo lo que hizo que se la llevara colgando por el otro lado mientras corría (sin mucho susto para mi sorpresa) unas decenas de metros antes de escuchar su caida en un apretón de monte que había a la espalda del puesto.

¡¡¡YIIIIIIIIIIIIIIIHHHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!

No me lo podía creer, quería gritar, soltar todos los nervios que llevaba encerrados!!! Pero la prudencia me hizo aguantar en silencio allí arriba tiritando de los nervios mientras llamaba a María para contarle. No podía aguantar la espera y la luz caía por minutos, así que pasado un cuarto de hora me bajé con cuidado (seguía con tembleque de los nervios) a buscar la sangre en el  tiro. La zona era de pasto alto entre verde y seco, y el tiro lo tenía perfectamente marcado, pero la langre no aparecía. De modo que decidí acercarme a donde lo había escuchado desplomarse.
Tras cinco minutos de búsqueda sin encontrar nada de nada, ni siquiera sangre empezó a apoderarse de mi una sensación de ansiedad y nerviosismo, disipadas por la certeza de haber visto perfectamente el tiro bien colocado que llevaba. Vuelta a empezar una y otra vez desde el principio y ya apenas se veía. Saqué una linternilla del morral y continué con ésta buscando alguna gota de sangre que me llevara al LANZAS. Me tropecé con el.

La Rage de 100gr había hecho bien su trabajo y el LANZAS descansaba a escasos 50m del lugar del tiro. La flecha le había entrado por el codillo alto atravesándole uno de los pulmones, y haciendo sendos cortes a la enrtada y a la salida de la misma, no entiendo cómo no dió ni una gota de sangre??!!



Sensaciones encontradas, había cumplido el objetivo de la temporada, además haciendo una buena gestión ya que sin ser un buen trofeo era uno de los que había que "quitar" para que no padrease.


(la cuerna recta y afilada es la que le ha conferido ese apodo)
Los siguientes días lo intenté a rececho, viendo a partir de la tarde del sábado mucho celo, tanto que cada corza llevaba un novio a la zaga, y las carreras y persecuciones que antes solo había podido ver en video, eran un constante en cada salida.
En cada salida veía algún macho, de hecho estuve a punto de tirar uno bonito que levanté de la cama a menos de 40m, pero que despistado se me fue tapando trotineando tras su corza.

(el macho prometedor tumbado en un momento de descanso)
La última salida incluso "indulté" a un joven ejemplar al que tuve largo rato delante con su corza, y que incluso se tumbó a tomarse un descansito. Sin duda era un corzo mucho mayor que el LANZAS, pero este con un futuro prometedor.

Carlos, esa misma mañana cobró un corzo precioso. Lo que supuso la guinda para un fin de semana de corzos muy divertido entre amigos donde quien más y quien menos tuvo sus oportunidades.


A partir de ahora, no se que me acompañará en mis salidas al campo, si el Mannlicher o el PSE, perosi tuviera que apostar...Esto es un veneno!!!!


Hasta la próxima!!
A.U.L.C.